La crisis de la deuda europea dominó ayer la cumbre del G8 que se celebra en Camp David (EEUU) en la que los líderes de las economías más desarrolladas y Rusia se mostraron de acuerdo en la necesidad de combinar la disciplina presupuestaria con el crecimiento.
Los representantes de EEUU, Rusia, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Japón dedicaron más de dos horas a analizar la situación en la zona euro y expresaron su interés en que ‘Grecia permanezca en la eurozona‘. En un comunicado al término de la primera sesión de la jornada, los mandatarios expresaron su apoyo a ‘la determinación de los líderes de la eurozona a resolver las tensiones en la zona euro de modo creíble y con prontitud, y de modo que genere confianza, estabilidad y crecimiento‘. El G8 se mostró a favor de discusiones en la Eurozona para determinar ‘cómo generar crecimiento, mientras se mantiene el compromiso a implementar la consolidación fiscal‘. Al mismo tiempo, acordaron que todos los Gobiernos del G8 ‘necesitan tomar acciones para aumentar la confianza y alimentar la recuperación, incluidas reformas para aumentar la productividad, el crecimiento y la demanda dentro de un marco sostenible, creíble y macroeconómico no inflacionario‘. ‘Es imperativo promover el crecimiento y el empleo. La economía global muestra señales prometedoras, pero persisten los vientos de frente‘, indicó el texto, que no obstante indica que las medidas no pueden ser las mismas para cada país. Fuente: Efe.
