Buenos Aires, 1 de diciembre.- La víctima mortal, de 58 años, fue identificada por la policía
como Rosalina Vargas, quien se descompensó como consecuencia de
la cantidad de picaduras sufridas, sin que pudiera ser reanimada
por los médicos.

La mujer y sus nietos desayunaban en el patio de su casa
cuando fueron atacados por los insectos, que irrumpieron en la vivienda
y picaron a todos los presentes, incluidas las mascotas de la
familia.

Las picaduras que sufrió Vargas provocaron su descompensación
en pocos minutos, por lo que resultaron vanos los esfuerzos de los
médicos del hospital zonal para reanimarla, dijeron las fuentes
policiales.

Otras diez personas, entre ellas varios familiares de la mujer
fallecida, también fueron atendidas y compensadas con medicación,
sin que la vida de ninguna de ellas corriera peligro.

Sólo un adolescente de 13 años fue derivado al hospital 4 de
Junio, de la localidad de Roque Sáenz Peña, pero por precaución, ya
que presentaba unas 40 picaduras.

Las fuentes estimaron que el enjambre se tornó violento por el
súbito cambio climático que se produjo en esa región en la mañana
de ayer y porque la colmena se habría anegado por la lluvia, lo
que obligó a salir a las abejas.

Personal policial y guardaparques del Parque Nacional Copo
trabajaron en la zona para controlar a las abejas, que según se
especificó son una cruza africano-criolla.

La colmena se encontraba ubicada en las calles Almirante Brown
y Chacabuco, en el centro de la localidad ubicada a 400
kilómetros de la capital provincial.
Las fuentes dijeron que según reportes de los pobladores de la
región también sufrieron picaduras alumnos que se dirigían a la
escuela y en particular un adolescente que esperaba el paso del
colectivo.

En tanto, especialistas en biología explicaron a la prensa
local que las abejas africanizadas son híbridos procedentes del
cruzamiento de la subespecie Apis mellifera scutellata con las abejas
naturalizadas del continente sudamericano, que pertenecen a varias
subespecies.

Asimismo, destacaron que este tipo de abeja presenta un
acentuado comportamiento defensivo, por lo que se las describe
generalmente como agresivas ante molestias, dado que atacan en cantidad, a
gran velocidad y pueden seguir a su víctima hasta 900 metros de su
colmena.

El veneno de este tipo de abeja genera reacciones alérgicas y
efectos tóxicos que pueden provocar la muerte en personas de
acuerdo a la sensibilidad individual y el número de picaduras.