Poco después que terminara el festejo del sindicalismo opositor en la tarde ayer al informar que el paro general del 10A había tenido un acatamiento del 95 por ciento en todo el país, el ministro de Transporte, Florencio Randazzo oficializó la quita de subsidios del día a todas las empresas de colectivos que ayer no prestaron el servicio. Así se dispuso en la resolución 249 firmada por Randazzo, que en su primer artículo establece suprimir ‘la compensación que le hubiese correspondido percibir a los prestadores‘ del transporte por el servicio ‘en fecha 10 de abril de 2014‘ en los casos en que no se cumplió.
La dura sanción había sido anticipada antes de la protesta pero pocos creían que se podría concretar teniendo en cuenta que quien se negaba a salir a trabajar fue el gremio de la UTA que nuclea a choferes de micros de corta, media y larga distancia. Hasta ahora quedaron afuera los subtes, ferrocarriles y ‘compañías aéreas‘, a pesar que también trabajadores de algunos gremios de esos sectores se plegaron al paro.
El mensaje del Gobierno fue claro: es un castigo para el sector (transporte público de pasajeros) que dio vida al paro general organizado por la CGT que conduce Hugo Moyano; la CGT Azul de Luis Barrionuevo y la CTA de Pablo Micheli. Es que la falta de colectivos en todo el país fue determinante para arrastrar a otros sectores al parate y para dejar una imagen de día feriado en Capital Federal y el conurbano bonaerense.
En las vacías calles de Buenos Aires no circularon autobuses y tampoco funcionaron los trenes de cercanías, lo que dio cuenta de la masividad de la huelga. Muchos colegios no dictaron clases y numerosas tiendas, bares y restaurantes estuvieron cerrados por la ausencia de empleados.
Igual pegaron fuerte los piquetes y cortes de ruta en Buenos Aires y el interior del país donde protestaron desde trabajadores rurales hasta estatales y agrupaciones políticas y sociales.
Temprano por la mañana, el jefe de Gabinete Jorge Capitanich había evaluado la medida de fuerza como ‘un gran piquete nacional con paro de transporte‘, y afirmó que el gastronómico Luis Barrionuevo ‘neutralizó‘ a Hugo Moyano y es el ‘líder visible‘ de la medida, incluso ‘del Frente Renovador, y de la izquierda‘.
Capitanich, en su habitual contacto con periodistas en la Casa de Gobierno, cuestionó que por el paro ‘se pretendan sitiar los grandes centros urbanos‘, lo que calificó como ‘una metodología del Medioevo, un mecanismo que empleaban los señores feudales‘, y advirtió que ‘no hay lugar para la barbarie‘.
Pero los ‘padres’ del paro calificaron de ‘extraordinario‘ el nivel de acatamiento del paro (informaron que alcanzó un 95% en todo el país) y consideraron que con la medida quedaron reflejados ‘la bronca y el desencanto de la gente‘, y reclamó al gobierno de Cristina Fernández que deje de lado ‘la soberbia‘ y le ‘preste atención‘ a mensaje dejado por la huelga. Hugo Moyano, en una larga conferencia de prensa, evaluó que ‘no fue un paro por capricho‘ y advirtió que el arco gremial opositor hará ‘un análisis muy profundo‘ sobre el resultado de la medida ‘y a partir de ahí elaboraremos un plan de lucha o hacer una marcha de silencio para que el Gobierno empiece a entender‘.

