El Ministerio de Seguridad bonaerense elevó ayer a 2 millones de pesos el pago de la recompensa por datos que permitan capturar al empresario Ibar Esteban Pérez Corradi, prófugo desde hace casi cuatro años, acusado de ser el cerebro del Triple Crimen de General Rodríguez cometido en 2008.
El aumento fue confirmado por el titular de la cartera de Seguridad, Cristian Ritondo, quien reveló que ‘la gobernadora (María Eugenia Vidal) me ha encomendado incrementar la recompensa al máximo‘.
Ritondo justificó la medida al afirmar que ‘en el caso de los prófugos de Santa Fe, (la recompensa) provocó muchos llamados que nos ayudaron‘.
Pérez Corradi, alias ‘Peludo‘, ‘Pelado‘ y ‘Chiquito‘, está imputado como ‘coautor‘ por el crimen de Sebastián Forza (34), Damián Ferrón (37) y Leopoldo Bina (35), ocurrido el 7 de agosto en General Rodríguez y que dejó al descubierto el negocio ilegal de la efedrina, precursor químico para la fabricación de metanfetaminas.
El fallo que condenó a los tres fugados del penal de General Alvear por el triple crimen de General Rodríguez dio por probado que el aún prófugo Ibar Pérez Corradi fue el autor intelectual de los homicidios porque las víctimas ponían en riesgo su negocio con el tráfico de efedrina.
Este empresario farmaceútico, cuya captura es prioritaria para el actual gobierno según se anunció el lunes tras la captura de Víctor Schillaci y Cristian Lanatta, fue detenido por primera vez en octubre de 2008 en el barrio porteño de Palermo por pedido de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA) que lo acusó de haber enviado a ese país unas 1.500 pastillas de oxicodona, un analgésico derivado del opio, mediante el envío de una encomienda por correo privado.
En agosto de aquel año se cometió el Triple Crimen de General Rodríguez, tras lo cual, Pérez Corradi (38) fue investigado tanto en esa causa como en la de la denominada ‘ruta de la efedrina‘ por el hallazgo en Ingeniero Maschwitz del primer laboratorio de drogas sintéticas de Argentina, montado por narcotraficantes mexicanos.
En ese expediente, el médico cirujano Gustavo Ricchiutto declaró que el empresario estaba ‘muy enojado‘ con Forza porque éste lo había perjudicado en un negocio de efedrina: Forza cambió por sal un cargamento de efedrina comprado por los narcos mexicanos para sacarlo del negocio. Ricchiutto también declaró que Perez Corradi había entregado 100.000 pesos para que mataran a Forza. Sin embargo, el empresario nunca estuvo formalmente preso por ninguno de esos dos resonantes casos; en cambio, sí lo detuvieron en 2011 por la megacausa de la ‘mafia de los medicamentos‘, no obstante el juez federal Norberto Oyarbide luego lo liberó por errores técnicos en el proceso penal.
Se trató de una asociación ilícita que cometió fraudes mediante provisión de remedios falsos y adulteración de troqueles para cobrar del Estado reintegros indebidos, cuyo líder era, según la causa penal por la que fue detenido, el secretario general del gremio La Bancaria, Juan José Zanola.
Cuando en marzo de 2012 el fiscal del triple crimen, Juan Ignacio Bidone, pidió su captura, las fuerzas de seguridad no pudieron dar con su paradero.
En diciembre de ese año, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Mercedes condenó a prisión perpetua a los hermanos Cristian (44) y Martín (42) Lanatta y Víctor (35) y Marcelo (36) Schillaci como los coautores materiales del triple crimen y a Pérez Corradi como el autor intelectual.
En 2013, la sala III del Tribunal de Casación bonaerense no sólo avaló las penas sino que instó a la Justicia de Garantías de Mercedes que reitere la orden de captura nacional e internacional de Pérez Corradi.
‘Los homicidios tuvieron por finalidad desplazar definitivamente a quienes se perfilaban, cada vez con más fuerza y mejor organización, como competidores en el negocio ilegal de la efedrina‘, señaló Casación.
Entonces, como Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina habían formado una sociedad, ‘la solución definitiva del problema exigía la exterminación de todos los socios‘, señaló el fallo, en el que se destacó que Pérez Corradi designó a Martín Lanatta para convocar a los cómplices y ejecutar el plan, debido a su manejo de las armas de fuego.

