La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) mencionó ayer el ‘desencuentro‘ entre los argentinos, la ‘corrupción y la plaga del narcotráfico’ como los principales males que aquejan al país y advirtió que ‘la gran familia de los argentinos está en riesgo y la casa que compartimos puede resquebrajarse’.
Así lo expresó en un mensaje titulado ‘Documento del Bicentenario de la Independencia: tiempo para el encuentro fraterno de los argentinos’, que fue presentado ayer en una conferencia de prensa en la sede de la CEA por el titular del organismo y arzobispo de Santa Fe, monseñor José María Arancedo; el vicepresidente primero y arzobispo porteño, cardenal Mario Poli; y el secretario general y obispo de Chascomús, Carlos Malfa.
‘El principal de nuestros males es el desencuentro que no nos deja reconocernos como hermanos, a lo que le sigue la corrupción generalizada, la plaga del narcotráfico y el descuido del medio ambiente. Estos son ejemplos que muestran que la gran familia de los argentinos está en riesgo y que la casa que compartimos puede resquebrajarse’, dice el mensaje.
Con el texto, los obispos pretendieron realizar una reflexión pastoral iluminada por la celebración del Bicentenario para ‘estimular el diálogo‘ y, para ello, utilizaron una metáfora que recorre todo el documento: la casa histórica de Tucumán como símbolo de la casa común que debe ser la patria.
La Iglesia afirmó que ‘la independencia proclamada hace dos siglos, no siempre se tradujo en tiempo de progreso para todos’, ya que ‘provincias sin recursos y familias pobres sin casa, con muchos argentinos al borde o fuera del sistema laboral, no reflejan las aspiraciones federales de los congresales en Tucumán’. El mensaje, que el miércoles fue entregado al presidente Mauricio Macri, fue aprobado por obispos en la última asamblea plenaria de abril.
Consideran ‘fundamental’ que el Poder Judicial ‘se mantenga independiente de las presiones‘. Alertan una vez más sobre el narcotráfico y el narconegocio ‘ampliamente instalado en Argentina’ y los califican como ‘un perverso mal social‘ que se extiende con ‘progreso geométrico y sigue matando familias’.
Luego hacen referencia al ‘descuido de la casa común’ y la necesidad de una ‘verdadera conversión ecológica’ de los argentinos y para ello piden que se adopten medidas que ‘fortalezcan la utilización responsable de los recursos naturales a partir de la licencia social; es decir, la aceptación de las poblaciones que podrían verse afectadas por emprendimientos agroindustriales, mineros y extracción de hidrocarburos’.
En el texto, los prelados reconocen también que existe ‘una crisis de representatividad en la clase política, unida al fenómeno de corrupción’. Los obispos consideran necesario ‘desarrollar las economías regionales como expresión de un verdadero federalismo’.
En la rueda de prensa en la sede episcopal del barrio porteño de Retiro, Mario Poli dijo que ‘la pobreza no duele, lo que duele son los pobres y cuando pensamos en ellos pensamos en otro concepto: corrupción. Cuando alguien se queda con un vuelto, eso significa pobreza‘. Dijo que ‘si muchos tienen poco es porque pocos tienen mucho‘. ‘Una gran deuda es el encuentro, pensar juntos, no levantarnos de la mesa de diálogo rápidamente, aunque nos separen ideas e ideologías‘, subrayó Poli. Télam y DyN
