El Ministerio de Agricultura de la Nación busca impulsar la producción de frutas tropicales en las provincias del Noroeste (NOA) y Noreste (NEA) del país, de manera de sustituir importaciones por más de 34 millones de dólares en el término de tres años.
En el marco del impulso dado a los cultivos de frutas tropicales -principalmente bananas- en las provincias del norte argentino, la cartera nacional confía en que con la asistencia técnica y mejoras tecnológicas adecuadas que se comprometió a financiar, se podría alcanzar en los próximos tres años un incremento aproximado del 40% en la producción.
Según estimaciones, ese salto redundaría en la creación de unos 5.000 puestos de trabajo.
El año pasado, Argentina importó 394.881,3 toneladas de bananas, por un valor superior a los 102 millones de dólares. El principal origen de la importación es Ecuador, y en menor medida Bolivia, Paraguay y Brasil.
La producción actual de bananas en nuestro país es de 5900 hectáreas, repartidas en Salta, Formosa y Jujuy, y alcanza las 90.000 toneladas.
‘Estamos buscando la disminución de la pobreza rural en el NEA y NOA argentino a través de posicionar un producto que es una realidad en nuestro país, con demanda sostenida, y que aumentando su producción se obtendrán logros en los que no se avizora un limite de crecimiento‘, destacó Carla Campos Bilbao, secretaria de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar.
Asimismo, aseguró que la iniciativa se proyecta ‘considerando no sólo un aumento de superficie cultivada, sino la incorporación de genética, la sanidad del cultivo y el manejo post cosecha. Es decir, un paquete tecnológico acorde para mejorar los rendimientos por unidad de superficie, generando eficiencia productiva y calidad del producto‘.
La misma perspectiva de crecimiento existe para otras frutas tropicales que también poseen producción nacional, aunque un amplio porcentaje de lo consumido proviene de importaciones.
El total de importaciones de frutas tropicales alcanza las 425.986 toneladas por un valor de 128.322.822 dólares.
Por tratarse de cultivos intensivos, la producción de frutas tropicales posee un gran impacto positivo en la generación de mano de obra local.
Una hectárea de bananos, requiere del trabajo de una persona durante todo el año para asistir las tareas de limpieza y cuidado de la plantación, y en épocas de cosecha, se necesita de seis hombres por hectárea.
En los cultivos extensivos de las mismas zonas, sólo se precisa de una persona para el mantenimiento de 50 a 100 hectáreas.
Asimismo, una hectárea cultivada con papaya implica un bajo costo de desarrollo y, a partir de los siete meses de implementación, genera recursos para mantener a un productor y su familia. (Télam)
