Una niña de dos años y un niño de siete murieron aplastados por un añoso árbol que cayó sobre ellos debido a fuertes vientos que se registraron en la tarde del viernes, mientras estaban jugando en la costa del Lago Lacar, en la Bahía de Catritre, a cinco kilómetros de la ciudad de San Martín de los Andes.

Por el hecho, la Fiscalía de San Martín de los Andes dispuso la detención del coordinador de Parques Nacionales, Iván Matías Encina, y del guardaparque del sector donde se cayó el árbol, Gastón Marchioli, acusados de ‘homicidio culposo y lesiones graves e incumplimiento de deberes de funcionario público‘ .

La policía informó que otros dos adultos sufrieron heridas debido al hecho que conmocionó a cientos de personas que se encontraban en el lugar disfrutando de una jornada recreativa de intenso calor, ya que Catritre es una playa muy utilizada por turistas y lugareños.

La caída del árbol se produjo a las 18 del 1 de enero en el camping ‘Lolen‘, a orillas del Lago Lacar, en la Bahía Catritre donde se encontraban jugando ambos niños. Acudieron al lugar bomberos, personal policial de la Comisaría 23 y ambulancias.

La fiscalía de San Martín de los Andes dispuso detener al coordinador de Parques Nacionales y de un guardaparque del sector donde la caída del ocasionó la muertes de los niños y heridas de consideración al padre y a la abuela.

Inés Gerez, la fiscal de turno de la ciudad de San Martín de los Andes, aclaró que entre los niños fallecidos no hay lazos familiares porque en principio había trascendido que eran hermanos. El padre del niño, Federico Mercante, de 33 años de edad y la abuela, Carmen Rey sufrieron serias heridas que obligaron a derivarlo al hombre al Hospital Provincial de Neuquén mientras que la mujer permanece internada en otro centro asistencial de San Martín de los Andes.

También el viernes -debido a las fuertes tormentas registradas en la región- dos personas sufrieron heridas de gravedad y otras ocho leves al caer un rayo en Dique Ballester, en la localidad neuquina de Vista Alegre. Miles de personas se habían concentrado en ese sector a orillas del río Neuquén cuando se desató una tormenta eléctrica que hizo descarga en un asador metálico (chulengo) en el que una familia preparaba un asado para celebrar la llegada del año nuevo.