El 11 de abril de 2015, en el atrio de la Basílica de San Pedro, el Papa Francisco presentaba la Bula por la que se convocaba al Jubileo o Año Santo extraordinario de la Misericordia, a celebrarse desde el 8 de diciembre de 2015 hasta el 20 de noviembre de 2016. El título del documento pontificio es significativo:“Miseriordiavultus”, es decir, el rostro misericordioso de Cristo, que a través de la Encarnación, hace visible el rostro del Padre “rico en misericordia” (Ef 2,4).
En la Biblia, la misericordia tiene como órgano simbólico las vísceras maternas, que en hebreo se expresa con el término “rahamîm”, un vocablo cuya raíz indica el amor radical y total de una madre. La misma terminología se presenta en la lengua árabe y aparece al inicio de todas las suras o capítulos del Corán: “En el nombre de Dios clemente (rahman) y misericordioso (rahim)”. Estos adjetivos derivan de la misma raíz hebraica y árabe “rhm”, que evoca la imagen del útero materno. Existe otra palabra hebrea que trata de definir el sentimiento y la actitud compleja y rica de la misericordia. Es “hesed”, que significa “fidelidad, bondad, amor”.
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