Incredulidad, dramatismo, tragedia y conmoción. Todos estos episodios marcaron a fuego ayer a un grupo de turistas, entre ellos sanjuaninos, tras una repentina lluvia que enlutó un balneario de la ciudad bonaerense de Villa Gesell. Tres jóvenes murieron, en tanto 16 adultos y 6 niños resultaron heridos por la caída de un rayo en la playa cuando intentaban protegerse de la lluvia en el sector de carpas. Entre los heridos, hay dos mujeres en estado grave.

El hecho ocurrió a las 17 en el Balneario Afrika, en la calle 123 y el Pasaje Costanera Sur, ubicado a dos cuadras del Muelle de Pescadores.

El dueño del balneario, Osvaldo García, explicó que se vio ’una bola de fuego y se escuchó un ruido tremendo y que uno de los fallecidos murió ’calcinado en un cuatriciclo’, mientras otro ’estaba jugando al fútbol’. La tercera víctima fue una chica que ’voló’ literalmente con su reposera a raíz del impacto de la descarga de electricidad. Las víctimas tenían 17, 19 y 21 años y murieron en el acto.

La magnitud del suceso hizo que se vivieran escenas de pánico con imágenes desgarradoras que sufrió a flor de piel el editor de DIARIO DE CUYO ONLINE, Gastón Sugo, que con su familia habían decidido abandonar la playa minutos antes de que se desatara el desastre.
Sugo fue uno de los primeros periodistas que informó de la tragedia junto a un colega de la agencia DyN que también eligió Gesell para sus vacaciones. Allí logró capturar fotos exclusivas del espanto.

’Yo ya estaba en el edificio donde nos alojamos, se cortó la luz y ahí vimos el relámpago en la playa y sentimos un ruido ensordecedor. Fue una seguidilla de rayos. No nos imaginamos que sería tan devastador. Nos dimos cuenta cuando la gente comenzó a correr en medio de un griterío infernal. Los vecinos salían de sus casas, los turistas bajaban de los edificios. Todo era confusión, una escena dantesca, un hospital de guerra. Sino se hubiera ido mucha gente, estaríamos hablando de una masacre’, explicó Sugo.

Uno de los tres rayos caídos había impactado justo en el edificio donde se alojaba el periodista y otros sanjuaninos.

Afortunadamente todos los sanjuaninos que en ese momento estaban en la playa -alrededor de de veinte- salieron ilesos.

Lo que más erizó la piel del periodista fue la corrida desesperada de madres desencajadas que buscaban a sus hijos en medio del caos. También fue conmovedor ver correr a la gente por la playa ayudando a los heridos. ’Los transportaban en reposeras, en brazos, en sillas, en colchonetas, en lo que tenían a mano’, narró Sugo.

Fue de gran ayuda el llamado a policías, bomberos y ambulancias de la gente que estaba mirando llover desde los edificios que están frente a la playa que vieron caer el rayo sobre la gente.

’Los teléfonos no paraban de sonar, familiares, amigos y conocidos que estaban en la zona, buscaban que uno solamente atendiera el teléfono y dijera ‘estamos bien‘, concluyó Sugo.