Un modesto albañil de Viedma y su esposa, padres de cuatro hijos de entre 6 y 17 años, tomaron en guarda y llevaron a esa ciudad rionegrina a siete sobrinos suyos que estaban en situación de maltrato y abandono en su casa de Ciudad Evita, y comenzaron a recibir aportes solidarios de los vecinos después de que el caso se conociera en las redes sociales.
La familia abrió los brazos y los cobijó en una habitación en donde faltan camas y colchones para tantos integrantes y una pequeña cocina, con una cacerola grande, de donde en el almuerzo de ayer el aroma a guiso de fideos abría el apetito. Una mesa rectangular que no deja lugar para tantos comensales y alimenta por turnos, priorizando a los más chiquitos.
‘Son sobrinos de mi esposo, hijos de una hermana suya, y desde un par de semanas atrás pasaban los días solos, encerrados en la casa, sin comida ni otra asistencia, porque los padres son adictos al alcohol y las drogas, con denuncias de violencia familiar‘, relató a Télam Hilda Franco, esposa de Guillermo Pretti. ‘Uno de los chicos, una nena de cuatro años, entró al al hospital local con un fuerte dolor de panza que los médicos al principio tomaron como la presencia de un tumor‘ añadió la mujer, y explicó que tras la revisión médica se descubrió que la niña padecía un derrame interno provocado por los golpes recibidos de su propio padre, quien tras la intervención de la fiscalía de menores se encuentra fugitivo, con pedido de captura. Sobre la madre de los chicos abandonados, Hilda dijo que ‘se encuentra internada en un centro de rehabilitación para adictos de drogas, con tratamiento psicológico‘. ‘Mi marido se enteró hace pocos días de todo este drama porque le avisaron unos vecinos de su hermana, decidió viajar a La Matanza y se presentó en la ciudad de San Justo, en el servicio local de Promoción y Protección de los Derechos del Niño y Adolescente‘, donde se le otorgó la guarda de los siete chicos, explicó la mujer.‘No sé cómo vamos a hacer, sé que es muy difícil. Nuestra casita tiene sólo dos habitaciones y tenemos cuatro chicos, un varón de 6, una nena de 9 y otros dos muchachos de 13 y 17, pero todos los que están en edad van a la escuela y el mayor termina el cuarto año del secundario‘, agregó. El caso se conoció esta mañana a través de un llamado solidario por Radio Nacional Viedma y tuvo rápida difusión en las redes sociales. El pequeño hogar de Hilda y Guillermo comenzó a recibir donaciones de ropa y alimentos no perecederos. ‘Lo que más necesitamos ahora es materiales de construcción para que mi esposo pueda levantar enseguida una pieza más‘, explicó la mujer.‘Estamos muy agradecidos a todos y confiamos en que las cosas mejoren para estos chicos, que no iban a la escuela y estaban en grave peligro, allá en su lugar original‘, sostuvo, y añadió: ‘No tenemos mucho lugar para todos, pero de lo que estamos seguros es que no les va a faltar cariño‘.

