Argentina suspendió una planeada venta de al menos 2.000 millones de dólares en títulos públicos a inversores no estadounidenses, horas después de que un juez en EEUU ordenó a los bancos que manejan la operación que presenten documentos relevantes sobre la emisión.

La suspensión podría perjudicar el financiamiento de Argentina, mientras que el Gobierno lucha por apuntalar sus bajas reservas internacionales. Los bancos, Deutsche Bank y JP Morgan, no dieron explicaciones sobre la suspensión de la venta, dijeron ayer inversores.

La decisión, sin embargo, se da luego de que el juez estadounidense de distrito Thomas Griesa emitió el miércoles una orden en que solicita a los bancos presentar inmediatamente documentos vinculados a la emisión y testigos para una deposición pautada para ayer.