Argentina presenta por estos días postales contrapuestas, con amplias áreas del centro y del noroeste del país azotadas por la sequía, agravada en los últimos días por las temperaturas superiores a 40 grados, y el noreste inundado y a merced de la fuerte crecida del río Paraná.
Por las intensas lluvias aguas arriba, en Brasil, el nivel del río Paraná ha crecido notablemente, con alturas entre los 7 y los 23 metros en la provincia de Misiones, y entre los 3 y los 7 metros en las provincias de Santa Fe, Chaco, Corrientes y Entre Ríos, de acuerdo a las últimos registros difundidos ayer por la Prefectura argentina.
Por las inundaciones en las zonas ribereñas, las autoridades han tenido que evacuar a unas mil personas en Chaco y prevén hacerlo con otras dos mil en Santa Fe en las próximas horas.
En tanto, en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Tucumán y Jujuy se viven momentos de extrema preocupación por la falta de agua debido a una prolongada sequía que afecta la provisión de agua para consumo humano, plantas y animales.
Emergencia en Córdoba
La situación más dramática se vive en Córdoba tanto, que en la villa turística de Carlos Paz y su área de influencia, que se ha visto obligada a racionalizar el agua potable al declararse en "emergencia hídrica" por el bajísimo nivel de las aguas en el aledaño lago San Roque, principal fuente de agua de la ciudad.
El decreto especifica que se debe suspender mientras dure la emergencia hídrica el lavado de veredas, patios interiores y vías de circulación, lavado de autos, de frentes de viviendas, riego de parques y jardines. Igual situación se vive en el valle de Punillas.
El agua debe ser usada sólo para consumo humano y se sancionará a quienes realicen un uso diferente con multas y cortes de suministro de 48 a 72 horas.
La sequía en Córdoba también es causa de múltiples incendios en varias zonas forestales.
En el norte provincial, la localidad de Rayo Cortado, de 1.800 habitantes, se quedó sin fluido porque "la vertiente de la cual extraían agua se secó" lamentó el intendente, Juan González, quien también pidió camiones cisterna a poblaciones cercanas.
Un hecho insólito ocurrió en la localidad de General Cabreara, a 219 Km al sur de Córdoba, por la sequía sumada al intenso calor: murieron 40.000 gallinas de la compañía Ponedoras del Sur. Y en los campos secos, varios de ellos deforestados, vuelan en tormentas de polvo y tierra, que hasta obligaron a interrumpir el tránsito por tres rutas nacionales que atraviesan la provincia.
Tan grande es el nivel de alarma que el gobernador, Juan Schiaretti envió una carta al ministro de Planificación Federal, Julio De Vido solicitándole un reunión urgente. El tema: retomar el proyecto tendiente a construir un acueducto para llevar agua desde el río Paraná para contrarrestar la "sequía severa" que padece la provincia.
El ganado en Mendoza
En Mendoza, la falta de agua tiene en jaque a los productores ganaderos, que atraviesan serias dificultades para el engorde de los vacunos. Tanto que en siete meses de sequía han muerto 115.000 vacas, según datos de Dirección de Ganadería provincial.
En el último stock de vacunación que terminó en junio se ha registrado un total de 460.000 animales (271.000 vacas que producen y de donde salen entre 140.000 y 150.000 terneros) pero este año vamos a tener por lo menos un 25% menos", informó Eduardo Naldini, secretario técnico.
El funcionario recordó que la provincia de Mendoza tiene casi todas las vacas en el área de secano, "donde la situación es muy mala porque venimos con una sequía desde el fin del verano hasta hoy, lo que ha hecho que se hayan agotado totalmente las reservas de los campos y de los animales".
Según datos de la Dirección de Ganadería, la problemática afecta a más de 1.000 ganaderos sólo entre Alvear y San Rafael, que concentran 65% de los vacunos mendocinos.

