El juez federal Claudio Bonadío indagó ayer al maquinista Marcos Córdoba, quien ratificó su anterior declaración en la que adjudicó como factor desencadenante del accidente ferroviario del 22 de febrero último en la estación Once a la falta de mantenimiento de las formaciones. Córdoba declaró durante más de seis horas y ratificó que accionó los frenos pero que no le respondieron y negó que sufriera de epilepsia, tal como lo afirma un informe médico incorporado a la causa, informaron fuentes judiciales.
El juez Bonadío resolvió que continúe en libertad, imputado en la investigación que busca determinar responsabilidades del accidente que causó 51 muertos.
La declaración de Córdoba era esperada ya que los otros imputados en la causa lo señalaron como el responsable de la tragedia y aludieron a un informe forense que indica que el maquinista podría sufrir de epilepsia.
Voceros del sindicato La Fraternidad consultados por Télam aseguraron que esa afirmación ‘es falsa‘ ya que todos los maquinistas son sometidos a un estricto examen médico anual, donde se constata si están aptos para el cargo. ‘Ese examen psicotécnico es la condición ineludible que deben tener los maquinistas para que sean autorizados a conducir una formación y allí se habría advertido con facilidad si podía tener algún problema de epilepsia‘, sostuvieron. El dueño de TBA, Claudio Ferrari, seguirá detenido.
