El asado y el fútbol son dos pasiones argentinas infalibles para acercar o hacer amigos que comparten Daniel Scioli y el titular de la CGT, Hugo Moyano. Pero, si además hay coincidencias políticas enfrentadas con la Casa Rosada, la cita de ambos a un picadito de entrecasa deja de ser un hobby dominguero para transformarse en una demostración de fuerza. Pero también puede leerse como un desafío que complicaría aún más al Gobernador bonaerense, en la mira K desde que blanqueó sus aspiraciones presidenciales 2015.
La cita es para hoy. Scioli, un fanático de Boca que regularmente organiza partidos de fútbol en su casa de Tigre con su equipo ‘La Ñata’, invitó a los Moyano a calzarse los cortos. Los camioneros también tienen su propio equipo que hasta juega profesionalmente. La invitación es un hecho, pero en las últimas horas a Scioli se le encendió la alarma: teme que el kirchnerismo meta presión para que desista del ‘amistoso’ y no se saque la foto con Moyano. Ambos están en su peor momento con la Rosada, pero el que más incomoda, en este momento, es el sindicalista que pasó de ser un aliado incondicional a la piedra en el zapato.
El titular de la CGT ataca con reclamos puntuales como paritarias sin techo, aumento del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias o la unificación de las asignaciones familiares sin topes. Además, Moyano tiene serias pretensiones de seguir al frente de la CGT más allá de los intentos de ‘Los Gordos’, barrionuevistas e independientes, por boicotear las elecciones del 12 de julio para renovar autoridades de la central obrera. Hasta presentaron una impugnación en el Ministerio de Trabajo.
Aunque hasta ayer el moyanista y titular del gremio de los canillitas, Omar Plaini, daba por echo el partido e incluso reconoció que ‘todo el mundo lo va a tomar como un hecho político más que deportivo’, puede que al final la foto de Scioli y Moyano, en pantalones cortos, quede sólo en la imaginario político.
Ya el gobernador de Buenos Aires sabe lo que es sentir el aliento en la nuca por invitar al enemigo a jugar fútbol. En enero pasado en Mar del Plata, Scioli embarró la cancha con los K cuando invitó a jugar a Mauricio Macri.
El enojo del cristinismo que le endilgó a Scioli ‘querer hacer una alianza con el PRO y de buscar volver a los noventa’ fue la gota que derramó el vaso para el bonaerense. Scioli, que había mantenido un prudente silencio frente a los reiterados ataques de su vice, Gabriel Mariotto, el primero en criticar el partido de fútbol con Macri, disparó: “Me rompe las pel… tener que dar explicaciones” cuando los periodistas preguntaron.
Desde entonces la guerra ya no sólo se libra en las trincheras. Scioli decidió enfrentar a Mariotto y a su principal aliado, ‘La Cámpora’, con la conformación de una agrupación política propia: ’La Juan Domingo’. Y de reconciliación ni hablar. Esta semana Mariotto volverá a la carga con un pedido de informe al Ejecutivo en la Legislatura sobre la actuación policial durante la reciente agresión a periodistas en el partido de Malvinas Argentinas.

