Juan Pablo Schiavi era apenas un peón en el tablero del Gobierno. Y no un peón común, sino uno que llegó con fama de bombero para suplir a uno de los emblemas del kirchnerismo, Ricardo Jaime, en la ‘silla eléctrica‘ del área de Transportes. Pero la tragedia ferroviaria de Once del 22 de febrero, que dejó un saldo de 51 muertos, lo puso en la cuerda floja y lo obligó a dar un paso al costado para oxigenar a la administración de CFK. Para remplazarlo, la Presidenta eligió al intendente del municipio santafesino de Granadero Baigorria, Alejandro Ariel Ramos, de 36 años. Se trata de un ultrakirchnerista muy cercano al ministro de Planificación, Julio De Vido y el ‘orgullo’ de Agustín Rossi, jefe del bloque K en Diputados.
Schiavi, que fue secretario de Transporte por 981 días, presentó su renuncia mediante una carta dirigida a la presidenta Cristina Fernández en la que justificó su alejamiento por ‘estrictas razones de salud’. Fue operado por una afección cardíaca pocos días después de la tragedia de Once.
‘Como es de público conocimiento he sido sometido a una intervención cardiovascular del tipo angioplastia transluminal con colocación de stent y otras dos angioplastias simples en lesiones de la misma arteria que requiere, por sugerencia medica, un periodo de recuperación y tratamiento especifico de al menos 60 días‘, señala la carta.
Aunque el problema de salud es real, también resulta conveniente para el ex funcionario ya que le da la posibilidad de enmarcar su salida del Gobierno como una renuncia voluntaria y no como un despido cantado.
La gestión de Schiavi se caracterizó por la sucesión de anuncios que quedaron en amagos y obras a medio hacer. Desde el ya déficit crónico en Aerolíneas Argentinas al soterramiento del tren Sarmiento -anunciado cuatro veces por el kirchnerismo-; desde la difusa puesta en marcha del Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE) que duró tres años, al fracaso del tren bala y del tren binacional Argentina-Uruguay, los ítems en el debe de Schiavi se enhebran como las cuentas de un rosario.
El sucesor.Alejandro Ramos llega a la Secretaría de Transporte por padrinazgo y mérito propio. Fue reelecto intendente de Granadero Baigorria para el período 2011-2015 con más del 70 por ciento de los votos, tras culminar la gestión 2007-2011, y es un abogado recibido en la Universidad Nacional de Rosario.
El martes lo convocaron para que viajara a la Capital Federal y mantuvo una reunión con De Vido y posteriormente fue recibido por la presidenta Cristina Kirchner, quien le ofreció el cargo.

