El Gobierno elevó ayer del 20 al 35 por ciento los impuestos para el uso de tarjetas de crédito y débito en el extranjero y extendió esta medida a la compra de divisas para el turismo, en un intento por desalentar los viajes al extranjero y frenar una sangría de las reservas del Banco Central.

Mediante la Resolución 3550 publicada en el Boletín Oficial, la Administración Federal de Ingreso Públicos (AFIP) elevó a 35% desde 20 la tasa que deben pagar los argentinos cada vez que realizan una compra con tarjeta de crédito en el exterior o adquieren un pasaje de avión o paquete turístico al extranjero.

Además impuso un gravamen del mismo valor a las escasas compras de dólares que el Gobierno autoriza a realizar a los argentinos que viajan al exterior.

Este gravamen se cobra como adelanto de los impuestos a las Ganancias o Bienes Personales en los consumos con tarjetas de crédito y débito en el exterior, e incluyó a la compra de divisas para turismo dentro de este esquema.

La nueva normativa suma a ‘las operaciones de adquisición de moneda extranjera -billetes o cheques de viajero- para gastos de turismo y viajes, con validación fiscal‘, y ‘las transferencias al exterior por turismo y viajes sujetas a validación fiscal‘. En ese marco, la AFIP otorgó un plazo especial, hasta el 9 de diciembre, para que las entidades autorizadas a operar en cambios por el Banco Central adecuen sus sistemas internos, a efectos de cumplir con lo dispuesto en la resolución.

El Gobierno había negado recientemente que planeara endurecer las compras de divisas para el turismo.

La ampliación del impuesto a todas las compras de dólares para el turismo implica en los hechos un desdoblamiento del tipo de cambio con el fin de desalentar los viajes al extranjero.

Un estricto control de cambios impuesto a fines del 2011 impide a los argentinos comprar dólares como forma de ahorro y apenas les permite adquirir billetes verdes si viajan al exterior, lo que disparó la cotización de la divisa en el mercado negro.

El peso mayorista cerró lunes a 6.1565 por dólar, por lo que el dólar para el turismo rondará los 8,31 pesos, no muy lejos de los 9,22 pesos que vale en el mercado negro.

Las reservas del Banco Central se derrumbaron alrededor de un 30% este año debido a que la entidad debió inyectar divisas en el mercado cambiario ante la falta de dólares en el país.

‘Nosotros creemos que hay un drenaje de divisas que se da a través de operaciones de turismo, a través de distintos componentes‘, dijo el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.

‘Nosotros tenemos que ser muy cuidadoso en la administración de reservas para garantizar el flujo de suministros de bienes intermedios, de insumos básicos y también de insumos de carácter industrial para potenciar el crecimiento de la actividad económica‘, agregó.

El Tesoro echa mano a las reservas para pagar la deuda y financiar gigantescas importaciones energéticas. Esta semana cayeron por debajo de los 31.000 millones de dólares desde los 43.290 millones a fines del 2012. DyN