Miembros de una asociación quieren que Argentina también tenga un hotel como el que hay en Italia, cuyo personal está integrado por jóvenes con Síndrome de Down (SD), experiencia que ya despierta entusiasmo en Mendoza.
En la región del Piemonte, en la ciudad italiana de Asti, ya abrió sus puertas el único hotel a nivel mundial cuyo personal está integrado en un 50 por ciento por jóvenes con SD. El embajador itinerante de la Asociación Albergo Ético (Hotel Ético), tal como se llama el hostal, se encuentra en Argentina como parte de un viaje en moto de 3 años y 150 mil kilómetros por 70 países para contar esta experiencia y entusiasmar a gobiernos, organizaciones y familias locales.
En funcionamiento desde junio del 2015, el Albergo Ético es un establecimiento 3 estrellas de 21 habitaciones y restaurante que está emplazado en el centro urbano de esta ciudad. En menos de un año, unas 55 personas con Síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales ya pasaron como pasantes por el hotel, y actualmente son 6 los jóvenes de entre 20 y 30 años que se desempeñan entre recepcionistas, mozos, mucamos y cocineros.
‘El nuestro es un método de desarrollo de la persona con discapacidad intelectual a través de una pasantía de trabajo en un hotel, que dura entre 2 y 3 años. Son puestos rotativos que se ocupan por períodos de tiempo breves, como un fin de semana o una semana al mes’, agregó.
‘El objetivo es la autonomía de la persona con SD’, dijo el embajador Mauro Dagna desde Neuquén. ‘Y donde es más importante que alcancen esta independencia es en su propia casa porque el promedio de vida de las personas con SD es mucho más largo que antes, y cuanto mayor sea el desarrollo personal alcanzado, más independiente serán de la estructura que se puede ocupar de ellos cuando los padres ya no están’, dijo.
El trabajo en el hotel es ideal para aprender a llevar adelante un hogar y todas las tareas que esto implica. ‘Pero además en el tercer y último piso del hotel, tenemos cuatro habitaciones donde viven los chicos en el periodo de la pasantía: ahí funciona la Academia de la independencia, porque es donde aprenden a vivir sin el apoyo de la familia atrás’, afirmó Dagna. Lo logran con ayuda de los tutores, ‘que son personas sin discapacidad más viejas en el proyecto que muestran a los nuevos cómo hacer las cosas. Es un hotel de verdad pero también una escuela, una casa y una familia’, explicó.
‘En Argentina estoy encontrando organizaciones, fundaciones, municipios y padres que trabajan con discapacidad intelectual que podrían replicarlo. Hay dos formas de hacerlo, la más fácil es convertir un hotel que ya existe y que solo requiere aprender el método y adaptarlo. En Mendoza, en particular, están muy animados: ahí se armó un equipo de trabajo y creo que podemos. Antes de final de año puede ser hecho’, concluyó Mauro.
El hostal comenzó a gestarse hace 10 años, a partir de la decisión del actual presidente de la Asociación Albergo Ético -Antonio Di Benedetto- de incorporar a Nicoló, un joven estudiante de hotelería con síndrome de Down como mozo pasante por 15 días en su restaurante.
‘Pero después de eso, Nicoló quería continuar, el dueño consultó a la familia y por los tres años siguientes estuvo como pasante por períodos. Al terminar la escuela, en 2010, Antonio le preguntó si quería trabajar allí y lo contrató bajo las mismas condiciones de cualquier otro mozo’, contó Dagna.
‘El mismo Nicoló, hablando con Antonio, un día le dijo: si funcionó conmigo, puede funcionar con otras personas en la misma situación’. Y así empezaron a trabajar con otros jóvenes, siempre con pasantías en el restaurante, hasta que el año pasado se abrió el hotel’, dijo. Para más información: albergoetico.asti.it y vagabondoperilmondo.com. Télam

