Mientras los cálculos indican que la cantidad de vacunas en el país sólo puede alcanzar para los próximos diez días, empieza a ponerse bajo la lupa la posibilidad de priorizar la primera dosis para retrasar la segunda.

Con evidencia científica sobre la respuesta inmune que se genera después de la primera dosis y datos sobre la eficacia contra formas graves de enfermedad por coronavirus en la "vida real", los gobiernos de todo el mundo enfrentan la decisión de cómo realizar la inoculación en un escenario donde lo más claro es que no hay suficientes vacunas.

"La eficacia protectora de una primera dosis oscila como mínimo entre el 60 y el 70 por ciento según el tipo de vacuna", indicó la médica infectóloga Florencia Cahn, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE).

Cahn sostuvo que "la eficacia aumenta y se acerca al 90 por ciento cuando se recibe la segunda dosis". No obstante, advirtió que la idea de diferir la segunda dosis en un contexto en el que hay más demanda que vacunas "podría ser una estrategia para tener a mayor población con protección en menor tiempo".

"Si bien hasta el momento esta estrategia no está definida en Argentina, es algo que se está realizando en muchas partes del mundo", indicó.

Como señaló la especialista, son varios los países que adoptaron la estrategia de diferir la segunda dosis; el primero fue el Reino Unido. Al respecto, el ministro de vacunas británico, Nadhim Zahawi, aseguró que tras la aplicación de la primera dosis de las vacunas de Pfizer/BioNTech y Oxford/AstraZeneca se "redujeron las hospitalizaciones y muertes en un 90%", un dato que surgiría de la "vida real".

En febrero de este año investigadores de la Universidad de Oxford revelaban una eficacia de dosis estándar única de su vacuna desde el día 22 hasta el día 90 después de la aplicación del 76%, sin que la protección disminuya en este período de tres meses. Por la misma época, un estudio israelí arrojó que la primera dosis de la vacuna Pfizer/BioNTech fue eficaz en 85% de los casos.

Un estudio en Escocia señaló que la vacuna de Oxford dio una protección contra casos severos del 94% entre 28 y 34 días post aplicación de primera dosis.

Otra estrategia que reúne cada vez más evidencia a favor es implementar una sola dosis a personas que tuvieron previamente Covid-19. En Argentina, el grupo de investigación liderado por Andrea Gamarnik, jefa del Laboratorio de Virología de la Fundación Instituto Leloir, realizó un aporte estudiando la respuesta inmunitaria generada con la vacuna Sputnik V.

El trabajo reveló que el promedio de cantidad de anticuerpos en personas previamente infectadas que recibieron una sola dosis fue ocho veces superior al de aquellos voluntarios sin infección previa que recibieron dos dosis.

Existe también un debate acerca de aplicar directamente una sola dosis. Humberto Debat, investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), indicó que "una crítica genuina es que una dosis sea menos robusta y se observe inmunidad menguante".

"El compromiso sería un balance en el cual se retrase la segunda dosis (que es muy distinto a no aplicarla) con el objetivo de duplicar el número de personas con énfasis en los grupos más vulnerables, pero eventualmente continuar con el régimen en cuanto la llegada de más dosis lo permita", concluyó. Medios nacionales que citan fuentes oficiales indican que hay stock de vacunas sólo para diez días. La ministra de Salud, Carla Vizzotti, no descartó el viernes pasado diferir la segunda dosis de la vacuna para que una mayor cantidad de personas reciban la primera. Télam