Un sacerdote de la localidad de Baradero, provincia de Buenos Aires, dejó los hábitos por una mujer casada. Se trata de Gastón Dedyn, uno de los pocos exorcistas autorizados por el Vaticano para llevar adelante esos ritos de sanación. Se enamoró de una catequista, quien es casada y tiene dos hijos. Se conocieron en la iglesia apostólica romana de la Parroquia Nuestra Señora de Lujan de Baradero y según cuenta el sacerdote la relación entre ambos empezó a crecer. "Pensamos que la cosa iba a pasar, pusimos todo el esfuerzo para superarlo y llegó un momento que no se podía más. No fue fácil, ni para a ella ni para mi", confesó.
Por su relación amorosa, Dedyn fue obligado a abandonar la Iglesia por el no cumplimiento del celibato. No obstante, para poder mantener el amor por su pareja y por Dios, se sumó a los luteranos.
