El primer Tedeum de Mauricio Macri como Presidente tuvo como escenario una Catedral Metropolitana colmada de invitados especiales, ante quienes el cardenal Mario Poli pronunció una homilía donde marcó las preocupaciones de la Iglesia frente a los problemas sociales, aunque con menos dureza que la esperada por propios y extraños.
Ante Macri, Poli pidió ‘que no nos paralicen las estadísticas, sino más bien que no perdamos la sensibilidad para escuchar y redoblar esfuerzos y servicios para aliviar el dolor de los más pobres, de las familias que sufren la humillación por carecer de lo esencial‘. ‘Que la atención priorice a los niños y a los ancianos, los más vulnerables, cuidarlos es asegurar el futuro de la patria independiente y libre‘, agregó.
El primado de la Argentina presidió el Tedeum por el 206° aniversario de la Revolución de Mayo, donde exhortó a poner la inteligencia al ‘servicio del bien común‘ y demandó que ‘el genio que muchas veces nos distanció se convierta en el genio para que todo argentino y emigrante de buena voluntad tenga techo, tierra y trabajo, lo elemental‘.
El arzobispo de Buenos Aires, brindó una homilía en la que quizás primó el criterio de bajar los decibeles del duro documento que emitió la Pastoral Social el fin de semana en Mar del Plata. No obstante no faltaron las exhortaciones a redoblar esfuerzos, no defraudar y comprometernos con los que menos tienen.
También pidió ayuda a Dios ‘para los que tenemos algún grado de dirigencia en la Argentina soberana, a que nos comprometamos cada vez a más a servir y no ser servidos, a descubrir la grandeza y alegría del que sirve, dejando de lado toda mezquina ambición‘. Tampoco faltaron las referencias del cardenal Poli ‘para entender que la Patria no comienza ni termina con nosotros, sino que nos trasciende, que es una tarea continua y de todos‘.
El cardenal Poli rogó a Dios para que ‘las promesas no defrauden a la gente, ni alimenten el desaliento y el desencuentro entre hermanos de esta gran familia que habita la casa común que es nuestra nación‘. ‘Danos coraje para crear espacios y mesas donde compartir la sabiduría del diálogo, donde las ideas superen las ideologías y donde nadie se levante hasta encontrar acuerdos razonables y duraderos de los que dependen tantas vidas, proyectos y sueños‘, propuso.
El primado argentino pidió a la Dios que bendiga al pueblo argentino, a fin de poder celebrar ‘con gratitud y orgullo el bicentenario de nuestra nación, para que se transforme en un tiempo de encuentro fraterno entre los argentinos‘.
Fue la primera Dama, Juliana Awada, la primera en llegar a la Catedral en una camioneta y pocos minutos después lo hizo el presidente de la Nación, quien acompañado por los miembros del Gabinete Nacional y el titular de la Corte Suprema de Justicia hicieron el camino a pie desde la Casa de Gobierno.
Macri participó por primera vez del Tedeum del 25 de Mayo y escuchó el mensaje del sucesor de Jorge Bergoglio, a quien el matrimonio Kirchner esquivó en reiteradas oportunidades y evitó concurrir a la Catedral porteña para no escuchar una homilía crítica a la gestión de gobierno.

