Rechazos, lamentos y justificaciones provocó por estas horas una muestra posporno en un pasillo de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Actores, desnudos o con pocas prendas, sorprendieron a alumnos y profesores en la noche del miércoles con látigos, escenas de sexo explícito, prácticas sadomasoquistas y sexo grupal sobre escritorios en el centro universitario ubicado en la ciudad de Buenos Aires.
El Rectorado de la UBA informó en un comunicado que la Facultad explicó que se trató de una muestra del ciclo cultural ‘Miércoles de placer‘, organizado por el área de ‘Comunicación, géneros y sexualidades‘, integrada por investigadores, docentes y estudiantes de la casa de estudios.
La Facultad sostuvo que las actividades extracurriculares ‘vinculadas al área se realizan en espacios controlados, a los cuales se asiste con pleno conocimiento de los contenidos de la actividad‘. Las autoridades de la facultad dijeron que ‘no fueron informadas acerca del contenido de la actividad‘ de ese día y sostuvieron que ‘no existía autorización alguna para su realización en los espacios de libre circulación‘.
‘Se citará a los responsables del área y se establecerán las sanciones correspondientes‘, anunció la Facultad, mientras el Rectorado de la UBA manifestó que ‘no estaba en conocimiento de la realización de dicha actividad‘ y dijo que ‘aguarda las medidas que la Facultad adopte sobre la cuestión‘. El rector de la UBA, Alberto Barbieri, expresó que ‘van a pedirles explicaciones a los responsables, si es necesario sancionarlos porque no fue autorizado‘.
Señalado como una manifestación nacida en España, el posporno es considerado una respuesta de ciertos sectores feministas contra el porno tradicional por considerarlo una manifestación de opresión hacia la mujer. El posporno hunde raíces en los feminismos radicales y los movimientos punk de los 70.
Las performances son ‘del tipo vanguardista que impacta y genera reflexión y debate sobre las concepciones hegemónicas de la sexualidad y el género; así como la maternidad, la tercera edad, y el modelo de belleza de los cuerpos, y sus estereotipos’, explicó el director de la carrera de comunicación, Diego de Charras.
Las escenas pornográficas realizadas en uno de los pasillos de la facultad, en donde existe libre circulación de estudiantes, ‘no deberían haberse efectuado en ese lugar sino en el espacio asignado inicialmente‘, por lo que esa unidad académica ‘lamentó si se hirió la susceptibilidad‘ de algún estudiante‘.
El ciclo se desarrolla desde el año pasado y responde a la demostración de un movimiento vanguardista denominado ‘posporno‘, que cuestiona la pornografía desde la lógica del mercado y la cosificación del sujeto, por lo que se trató de ‘una demostración realizada en el marco de la libertad de cátedra‘.
Las escenas de sexo explícito se desarrollaron ‘en uno de los pasillos de la facultad por espacio de 15 minutos, no en el hall central del edificio, aunque las fotografías y videos tomados se viralizaron rápidamente.
‘Nadie se hubiera dado cuenta de nada si se hubiera respetado el espacio asignado inicialmente, que era una estudio de televisión debidamente acustizado situado en el segundo subsuelo de la facultad‘, detallaron voceros. Charras dijo que ‘la actividad salió a un pasillo por unos minutos, que es un espacio de circulación‘; no obstante, añadió, ‘ni hubo menores‘. Además, lamentó ‘haber herido la susceptibilidad de algunas personas‘. El ministro de Educación, Alberto Sileoni, consideró ayer que todo esto ‘merecería una sanción‘. La presidenta del Centro de Estudiantes de la Facultad de Sociales, Lucía Romano, se quejó porque los responsables de la muestra ‘ensuciaron todo con profilácticos, incluso con pis, y no limpiaron‘. Télam y DyN

