Exdetenidos en la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA), la mayor cárcel de la última dictadura argentina (1976-1983), exigieron ayer la dimisión del ministro de Justicia argentino, Julio Alak, al afirmar que el funcionario organizó un asado en ese recinto, consagrado como un espacio para la memoria.

El presidente de la asociación Exdetenidos Desaparecidos, Carlos Gregorio Lordkipanidse, indicó que Alak cometió ‘un error de carácter fundamental‘ y ‘tiene que renunciar‘ por haber faltado al respeto de quienes perdieron la vida y fueron torturados en la ESMA.

En tanto, la Secretaría de Derechos Humanos responsabilizó ayer a ‘los medios hegemónicos‘ de ‘distorsionar la realidad‘, en relación a la denuncia realizada por la organización defensora de los derechos humanos Herman@s de Desaparecidos por Verdad y Justicia sobre un ‘asado y brindis‘ de fin de año organizado el 27 de diciembre por Alak en la sede de la ex ESMA.

Para Carlos Gregorio Lordkipanidse, sobreviviente de la ESMA, “acá lo que hace falta son renuncias” porque “no es cuestión de pedir perdón”. Según explicó, la ofensa de Alak es “como si hicieran pan dulces en los hornos de Auschwitz…”.