
El juicio por la muerte de Débora Pérez Volpin llegó este viernes a la instancia de los alegatos, en una jornada donde podría conocerse el veredicto. La periodista y legisladora porteña falleció durante un estudio endoscópico el 6 de febrero de 2018 en el Sanatorio de la Trinidad de Palermo. Por el hecho están acusados de homicidio culposo el médico que le practicó la endoscopía, Diego Bialolenkier, y la anestesista que lo asistió, Nélida Inés Puente.
Los alegatos arrancaron a las 8.30 en la sala de Derechos Humanos del Palacio de Justicia, donde el abogado de la familia de Débora, Diego Pirota, solicitó una pena de 4 años y 5 meses de prisión para el médico y 3 años de cárcel en suspenso para la anestesista. Además, solicitaron la inhabilitación profesional de ambos por un término de 10 años.
Minutos antes de ingresar al tribunal, el letrado había diferenciado ante la prensa el accionar de cada uno de los responsables.
“Vamos a hacer el pedido de pena. Entendemos que los dos médicos son responsables en el hecho de la muerte de Débora, cada uno con una atribución de responsabilidad diferente y con una mecánica del hecho distinta, Y lógicamente con una conducta posterior distinta, lo cual también se va a ver reflejado en ese pedido de pena que le comunicaremos al tribunal", adelantó.

Con estas palabras Pirota se refirió a lo sucedido el jueves durante la última audiencia del juicio, donde la anestesista amplió su indagatoria y se explayó con un "detalle" hasta entonces no reconocido por los acusados: refirió que el equipo no funcionaba bien, y que Bialolenkier lo supo.
"Lo que ella está contando ahora nosotros lo supimos siempre, pero entendemos que hay diferencia entre la conducta de un médico y la de otro. A los dos los encontramos responsables de la muerte de Débora, pero en distinto grado de participación. Uno (como abogado) mira todo, lo que hizo el médico antes, durante y después. Y encontramos que Bialolenkier siempre mintió. Ella en cambio siempre dijo la verdad, y el problema de eso es que en esa verdad está contando los errores que cometió", amplió Pirota.
Sobre la lesión sufrida por Pérez Volpin durante el estudio que le practicaron en la Trinidad Palermo, el querellante también fue rotundo. "No hay ninguna duda de que la perforación del esófago fue provocada por el endoscopio. Fueron cinco los peritos que lo comprobaron". Y respecto de la tercer persona que estuvo en el quirófano 6 esa tarde de verano, la instrumentista Frías, también fue determinante.
"Faltó a la verdad dirigiendo la responsabilidad hacia la anestesista. Las autoridades de la clínica han ido mandando a toda la gente a declarar en ese sentido, fue la estrategia de la defensa de Bialolenkier. Entendemos que a ella también le van a caber las generales de la ley, porque así corresponde que suceda. Vino al juicio a mentir".
Durante los alegatos se solicitó el delito de "falso testimonio" para la mujer que estuvo presente durante todo el proceso que se le practicó a Volpin.
Por los escollos que incluyeron el ocultamiento de pruebas, las dudas sobre la imparcialidad del juez asignado a la causa, los dichos de la clínica respecto a que Pérez Volpin sufría una enfermedad preexistente que desencadenó su muerte, tanto para Pirota como para toda la familia de la periodista, este juicio debe sentar un precedente.
"Pensamos que esto va a ser un hecho inédito, esperamos que la Justicia actúe en consecuencia y que de acá en adelante se sepa que si estas cosas pasan se tiene que llegar a un juicio, se tiene que dirimir y los responsables tienen que tener una pena. Nadie tiene coronita. A un médico le caben las mismas generales de la ley", cerró el abogado.
