El Gobierno pateó el tablero ayer en el quinto día de protesta de uniformados que reclaman mejoras salariales: pasó a disponibilidad al suboficial de Gendarmería Raúl Maza, uno de los principales voceros de los efectivos de esa fuerza que continúan apostados en el edificio ‘Centinela‘. La medida que afecta también a otros dos cabecillas de la protesta incluye también la intervención del área jurídica de Gendarmería, la encargada de liquidar los sueldos de esa fuerza.
La noticia fue tomada con relativa calma en el piquete frente al edificio Centinela pero no pasó desapercibida.
Los gendarmes y prefectos que piden el blanqueo de sus sueldos con un piso de 7 mil pesos denunciaron que el Gobierno ‘no respetó el acuerdo verbal‘ de no aplicar sanciones y afirmaron que seguirán con su manifestación hasta lograr una solución.
Los uniformados habían entregado el miércoles pasado al secretario de Seguridad, Sergio Berni, un petitorio de siete puntos con sus reclamos salariales. El Gobierno se había comprometido a dar una respuesta antes del martes. En este contexto, los gendarmes ratificaron la continuidad de la protesta durante todo el fin de semana largo.
Raúl Maza confirmó que recibió un telegrama donde se le notifica su ‘pase a disponibilidad‘, lo que supone ‘un paso previo a ser dado de baja‘. ‘Es una medida para ver si podemos bajar la voz, pero no vamos a dejar el reclamo‘, agregó el gendarme. ‘No me asusta esto, de hambre no me voy a morir. De acá no me voy y no voy a dejar a mis camaradas que me confiaron como vocero de ellos. No me voy a mover‘, puntualizó el tucumano Maza.
Maza señaló como vocero del grupo que su método de protesta ‘es democrático‘ y aclaró que ‘esto no es un golpe‘. ‘Respetamos y amamos la democracia y la vamos a seguir respetando porque es la que nos permite hacer esto‘, sostuvo al leer un comunicado en las escalinatas del edificio Centinela, en el barrio de Retiro, y afirmó que ‘mantenemos los servicios en todo el país‘. Además, aclaró que varios gendarmes volvieron a presentarse hoy en sus bases porque les llegó una comunicación oficial que ‘ordenó el apresto del personal en sus unidades de revista‘. ‘Todos estamos cumpliendo esta orden y no la vamos a desobedecer‘, acotó.
Maza tiene 33 años, ingresó hace cinco a Gendarmería y ocupa el cargo de gendarme, el escalafón más bajo de la fuerza. Es soltero, quiso ser sacerdote y fue seminarista durante varios años. Precisamente, hasta el 2011 se desempeñó como capellán en Puerto Iguazú, donde estaba destinado. Hasta que a fines del año pasado decidió dejar los hábitos y fue trasladado a Buenos Aires.
Acaso su pasado eclesiástico le haya dado ese tono calmo que la comisión de suboficiales, gendarmes y retirados encargada de llevar adelante las negociaciones con el Ministerio de Seguridad; ponderó para designarlo como vocero.
Maza cobra apenas $3.800 pesos por mes. Aunque de no haber sido por un amparo judicial que presentó al igual que otros compañeros, cobraría cerca de 2.700 pesos
Por primera vez en la historia de la Prefectura (guardacostas) y a Gendarmería argentinas, ambos cuerpos se han unido con movilizaciones en la calle en reclamo de un salario base, en blanco, de 7.000 pesos
Las demandas de las fuerzas de seguridad, en conjunto integradas por más de 40.000 agentes, supondrían un coste anual adicional próximo a 4.000 millones de pesos. Hasta ahora el Gobierno no ha dado pistas sobre cuál será la respuesta a los reclamos. (Fuentes: DyN, EFE)

