El PAMI (Programa de Atención Médica Integral para jubilados y pensionados) prevé hacer frente a sus dificultades presupuestarias y mejorar la atención a los afiliados a partir de un salto de modernización que incluye la universalización de las recetas electrónicas a fines de este año y sumar en 2017 sistemas biométricos de identificación de los beneficiarios.

‘Casi todos los fraudes con medicamentos se realizan con recetas manuales, mientras los dispositivos electrónicos permiten generar trazabilidad sobre quién dispensa, el diagnóstico del afiliado, los medicamentos dispensados y los entregados por la farmacia’, precisó el coordinador del área de Planificación del PAMI, Ignacio Cosentino.

El funcionario remarcó que la problemática del fraude con medicamentos ‘no se resuelve con un ejército de auditores que revisen a cada afiliado’, al hablar en un encuentro organizado por la Asociación Dirigentes de Empresa (ADE) y la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES).

Cosentino recordó que el afiliado del PAMI tiene beneficios que van desde 50 al 100 por ciento sobre el precio de los remedios, que en los últimos años fueron ganando preponderancia frente a las prestaciones: ‘hoy se accede con más facilidad al medicamento que a la prestación medica adecuada’, advirtió.

El PAMI -que maneja el quinto presupuesto más alto del Estado, que este año alcanza a casi 91.000 millones de pesos- atiende a más de 4,8 millones de afiliados. El Presupuesto 2017 elevará la partida a unos 100.000 millones de pesos.

La necesidad de controlar el gasto en medicamentos se relaciona con el peso de ese rubro en el presupuesto del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (en el que se enmarca el PAMI). Este año, ese presupuesto supera el 27 por ciento (unos 27.400 millones de pesos, renglón sólo superado por las prestaciones, que ascienden a 29.000 millones de pesos). Fuente: Télam