El Ministerio de Salud de la Nación reconoció que no saben "cuál va a ser el techo" de la tercera ola de contagios de coronavirus en la Argentina y admitió que hay un ”cuello de botella” en los centros de testeo.
"Ómicron nos está trayendo muchas sorpresas. No sabemos cuál va a ser el techo. No hay ninguna manera de detener la transmisión” de la nueva variante, dijo Sonia Tarragona, jefa de Gabinete de la cartera sanitaria.
El alto número de infectados, 95.159 a nivel nacional según el último reporte, se correlaciona con el colapso de los centros de testeo donde las personas están asistiendo en gran cantidad a hisoparse. “Hoy la demanda de tests es una situación difícil, donde tenemos un cuello de botella y donde debemos dejar los tests para quienes tienen síntomas y necesitan una confirmación”, afirmó a radio Urbana Play.
Ante la imposibilidad de atender la demanda en los testeos, el Gobierno decidió que no es necesario que una persona con contacto estrecho de un positivo de Covid-19 y con síntomas compatibles acuda a hisoparse, ya que la confirmación del contagio puede establecerse por nexo clínico y epidemiológico. Al igual que en el caso de alguien sin síntomas y vacunado.
Acerca de si analizan implementar restricciones en el ingreso a las provincias para frenar los casos, Tarragona sostuvo: "Está en la responsabilidad individualidad de las personas cuando se tienen que trasladar. En la circulación interna, tenemos pasos en todo el país".
Respecto al estado de salud de los contagiados, la funcionaria aclaró que "los casos son leves o moderados y no están tensionando el sistema".

