El sindicalismo opositor que realizará hoy un paro nacional contra el gobierno de Cristina Fernández, vaticinó una ‘adhesión importantísima‘ a la huelga, denunció que la Casa Rosada hizo ‘esfuerzos denodados‘ para evitarla y reiteró que la medida ‘no es para desestabilizar a nadie‘.
La medida de fuerza fue ratificada ayer por sus organizadores, los jefes de las CGT opositora Hugo Moyano y de la Azul y Blanca Luis Barrionuevo, de la CTA opositora Pablo Micheli y el dirigente de la Federación Agraria Eduardo Buzzi.
Durante una conferencia de prensa en el edificio de la CGT de Azopardo 802, Moyano anunció las reivindicaciones que motorizan el paro y negó que sea una medida de fuerza ‘política‘.
Se reclama para que en ‘las paritarias no haya techo, que se elimine el mínimo no imponible de Ganancias, que la asignación familiar sea para todos los trabajadores, por un aumento en las jubilaciones, por el dinero de las obras sociales y por la inseguridad’ a la que dedicaron un capítulo especial en el encuentro con la prensa.
Desde la CGT oficialista, que no adhiere al paro, el metalúrgico Antonio Caló aseguró que la medida de fuerza es ‘política‘, aunque admitió que ‘va a ser grande‘.
El Gobierno, a través del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, advirtió que ‘los piquetes no tienen nada que ver con el derecho a la huelga‘ y remarcó que será ‘imposible medir el apoyo‘ al paro si quienes quieren trabajar ‘no pueden trasladarse‘.
La referencia fue a los más de 40 piquetes que están previstos para hoy en Buenos Aires y Capital Federal que protagonizarán diversas organizaciones políticas y sociales. Similares cortes y protestas tendrán lugar también en Neuquén, Río Negro, Córdoba, Salta, Santiago del Estero, La Rioja, Jujuy, Chaco, Tucumán, Misiones, Formosa, Mendoza y Santa Fe.
La adhesión de los gremios enrolados en la CGT Balcarce de ferroviarios y colectiveros fue considerada decisiva por los organizadores ya que serán la clave del impacto que tendrá la huelga porque dejan sin servicio al transporte público de pasajeros en micros de corta, media y larga distancia, y trenes.
Moyano enfatizó que el sindicalismo opositor está dispuesto a sentarse a dialogar con el Gobierno y subrayó que si la Presidenta ‘diera respuesta a los reclamos, aplaudiríamos todos‘. ‘¿De qué paro político me hablan?‘, planteó y sostuvo que ‘nadie puede negar que este reclamo es por todos los trabajadores‘.
El camionero ironizó que ‘algunos todavía preguntan por qué es el paro‘ y enfatizó que el Gobierno, entre otros temas, ‘tiene que asumir como responsable‘ de la inseguridad, que ‘es insostenible e insoportable para los trabajadores‘.
Moyano minimizó los piquetes que planean llevar adelante algunas agrupaciones sindicales, al sostener que ‘no va a ser necesario‘ cortar calles ‘porque no va a ir nadie a trabajar‘. ‘La gente no va a ir a trabajar porque tiene bronca, porque está maltratada por el Gobierno‘, apuntó.
En esa sintonía, Micheli afirmó que hoy ‘se va a notar en la calle el silencio de la soledad‘, al vaticinar una alta adhesión al paro general. A su turno, Barrionuevo puntualizó que el paro ‘no es para desestabilizar a nadie‘, sino que es una medida para ‘reclamar y atender las exigencias de los trabajadores‘. Tras pronosticar que la huelga tendrá una adhesión del ‘casi 100 por ciento‘, Barrionuevo advirtió que tiene ‘información‘ que hoy podrían registrarse incidentes en algunos bares y confiterías ‘para culpar a los gastronómicos‘ y responsabilizó de esos eventuales hechos al Gobierno.
Y recalcó: ‘Será un paro que quedará en la historia de la Argentina y no es para desestabilizar a nadie, ya que se desestabilizan por la impotencia del que ejerce el poder‘. (DyN, Télam).

