El jefe del Estado Mayor del Ejército, el teniente general César Milani, anunció ayer su retiro del cargo por razones “estrictamente personales”, en medio de una investigación abierta por su papel durante la última dictadura militar y a pocos meses de las elecciones presidenciales.
En su reemplazo, la presidenta Cristina Fernández designó al general de división Ricardo Luis Cundom, según indicó el Ministerio de Defensa a través de un comunicado oficial, en el que también se informó que fue aceptado el pedido de retiro presentado por el teniente general César Milani.
Milani había sido puesto en la jefatura del Ejército por la presidenta Cristina Fernández en julio de 2013 y a fines de diciembre de ese año logró el ascenso máximo de teniente general.
Además, con su llegada al Ejército se le transfirieron poderes que antes estaban bajo órbita de la ex Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) referentes a tareas de inteligencia interna.
A través de un escueto comunicado, el Ejército informó: “En el día de la fecha el jefe del Estado Mayor General del Ejército, teniente General Cesar Gerardo Milani, ha presentado su pase a retiro efectivo por razones estrictamente personales”.
Sobre Milani existen denuncias de estar involucrados en delitos contra los derechos humanos ocurridos en la década del ’70 en las provincias de La Rioja y Tucumán por desaparición, secuestro y torturas durante la dictadura, pero nunca fue citado a declaración indagatoria. Además, fue cuestionado por la oposición cuando en su puesta en función del 3 de julio de 2013 enfatizó: “Pretendo aquí un Ejército maduro, mirando hacia el futuro, con clara esperanza y renovadas ansias, para acompañar el proyecto nacional que hoy se encuentra vivo e instalado en el corazón y la mente de los argentinos”.
Milani egresó del Colegio Militar de la Nación como subteniente del arma de Ingenieros, en diciembre de 1975, y durante su carrera se especializó en el área de inteligencia militar.
Pese a las acusaciones en su contra, Milani fue apoyado por el Gobierno durante los últimos años, y hasta la presidenta de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, lo respaldó en varias oportunidades. A fines de diciembre en 2013, Milani, en un inusual reportaje que le hizo Bonafini para la revista de las Madres negó los supuestos delitos contra los derechos humanos que le imputan, al remarcar que “jamás” torturó ni mató. De paso, Bonafini y Milani, con su uniforme, se sacaron una foto juntos.
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