Una organización humanitaria alertó ayer del aumento de muertes por desnutrición infantil en las últimas semanas en el Norte de Argentina y solicitó al Gobierno un plan estatal para combatir el flagelo.
La advertencia se produce semanas después de que murieran dos bebés indígenas y un adolescente de 15 años, con ocho kilos de peso y un metro altura, en Salta.
"Argentina sufre una profunda crisis moral. Hay gente que muere de hambre en un país donde sobran los alimentos", denunció ayer Abel Albino, presidente de la Fundación Cooperadora para la Nutrición Infantil (Conin), entidad que estudia este fenómeno.
Albino aseguró que, según un reciente estudio universitario, la tasa de mortalidad infantil en Argentina es de 20 por cada mil niños y que entre el 35 y el 40% de los habitantes tienen sus necesidades básicas "insatisfechas".
Denunció asimismo que unas 200.000 personas viven de "forma miserable" en Argentina.
Los especialistas consideran que un grupo familiar vive "miserablemente" cuando reside en una casa con suelo de tierra, carece de agua, cocina con leña y uno de sus miembros es analfabeto con más de 17 años de edad.
La muerte por desnutrición de al menos 22 indígenas en 2007 en la provincia de Chaco, llevó a la Corte Suprema a ordenar medidas urgentes en favor de estas comunidades.
