Unos 2,2 millones de niños sufren en la Argentina ‘privaciones severas‘ en su desarrollo humano y social, pese a que en los últimos cuatro años disminuyó 6,5% la incidencia de la pobreza en la infancia, advirtió ayer un estudio de la Universidad Católica Argentina (UCA).

El informe del Observatorio de la Deuda Social de la Infancia (ODSI) de la UCA aseguró que entre 2010 y 2014 la incidencia de la pobreza multidimensional en su nivel más severo pasó del 24,7% al 18,2%.

La UCA detalló que tener hambre, no poder acceder a ayuda alimentaria directa, vivir en situación de hacinamiento crítico y en viviendas precarias, y no asistir a la escuela entre los 5 y 17 años, son algunas de las privaciones severas que padecen los niños argentinos.

Las mayores disminuciones en los niveles de privaciones severas de los niños se observan en las dimensiones del acceso a la alimentación, la vivienda y la educación. ‘Entre 2010 y 2014 se estima una merma del déficit de 2,9, 2,8 y 1,8% respectivamente. En 2014, las carencias graves en estas dimensiones de derechos se estiman en 4,7%, 5,5%, y 3,3%, respectivamente‘.

El estudio reveló que los niños beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) disminuyeron a nivel de la pobreza severa al pasar de 37,6% a 27,9% entre 2010 y 2014. . Es decir, 9,7 puntos porcentuales. Asimismo, afirmó que a nivel de la pobreza total la merma fue de apenas 2,7 puntos porcentuales: ‘En 2014, el 46,4% de los niños beneficiarios de AUH estaba afectado en el ejercicio de sus derechos‘, observó.

El informe también señaló que apenas un 2% de los niños no tuvo en 2014 todas las vacunas correspondientes a su edad, pero advirtió que este indicador trepa a un 16% cuando se considera la población que no asistió a un control de su salud en el último año y que de modo adicional no cuenta con obra social, mutual o prepaga.

La UCA subrayó que ‘existen suficientes evidencias acerca del impacto estructural y muchas veces irreversible de la pobreza sobre el desarrollo humano y social de la infancia‘.