Los bancos que financiaron al Grupo Petersen para que comprara un 25,46% de la argentina YPF aceptarán posponer unos días un vencimiento a fines de mayo por unos 400 millones de dólares, a la espera de que asuma una nueva conducción de la petrolera, dijo una fuente vinculada al proceso. La decisión del Gobierno argentino de expropiar al grupo español Repsol el 51% de YPF, alentó especulaciones sobre el futuro de la participación accionaria del Grupo Petersen en la mayor compañía del país. El grupo, de la familia argentina Eskenazi, ingresó a YPF en el 2008 gracias a créditos de Repsol y un sindicato de bancos, que fue pagando con los beneficios distribuidos por la compañía. El sindicato de bancos está integrado, entre otras entidades, por Credit Suisse, Citi, Itaú y BNP Paribas. El Gobierno bloqueó el pago de dividendos de YPF y apartó el mes pasado al Grupo Petersen de la administración de la firma, abriendo conjeturas sobre en qué momento la familia Eskenazi desarmará su participación en la compañía.

La expropiación de YPF dejó a los Eskenazi con una deuda de casi 2.900 millones de dólares y sin los dividendos que hasta ahora venía obteniendo de la petrolera argentina para cubrir las obligaciones asumidas en 2008, cuando compraron el 14,09% de YPF, y en 2011, cuando adquirieron otro 10%. El Grupo Petersen recibió en 2008 un préstamo de 1.018 millones de dólares de un sindicato de bancos compuesto por Crédit Suisse, Goldman Sachs, BNP Paribas y Banco Itaú Europa, y otro de 1.015 millones de Repsol. En 2011, recibió 670 millones de dólares de un consorcio conformado por Banco Itaú, Standard Bank, Crédit Suisse y Citi, y otro tanto vino de Repsol.

La próxima cuota por esos créditos vence a fines de mayo, pero las entidades ‘no ejecutarán esa deuda y aceptaron posponer el vencimiento‘ por unos días, dijo a Reuters la fuente, vinculada a las negociaciones entre los Eskenazi y las entidades financieras. La fuente indicó que existe consenso entre los bancos y el Grupo Petersen para evaluar la evolución de la situación de la petrolera tras el 4 de junio, fecha en la que se espera que una asamblea de accionistas de YPF designe como nuevo presidente de la empresa al ingeniero Miguel Galuccio.

La designación de Galuccio alentó esperanzas de que el Gobierno cumplirá su promesa de garantizar una gestión profesional, lo que puede impactar en la valoración de las acciones de la empresa y por ende en la participación aún en poder de los Eskenazi.