El detenido exsecretario de Obras Públicas de la gestión kirchnerista, José López, aseguró ayer que el dinero con el que fue detenido en un convento de General Rodríguez ‘pertenecía a la política‘.

Aunque no quiso responder preguntas en relación al origen del dinero y al destino que pensaba darle, el exfuncionario reconoció que lo tenía oculto en su casa de Tigre y aseguró que nadie, ni su mujer María Amalia Díaz ni las religiosas del convento, sabían de su existencia. ‘Lo que voy a decir por ahora con respecto a ese dinero, es que ese dinero no me pertenecía, ese dinero pertenecía a la política. Y yo, cuando tenga la fortaleza física, psicológica y espiritual necesaria, voy a dar todos los detalles‘, sostuvo el exfuncionario ante el juez Daniel Rafecas.

López fue indagado por segunda vez en la causa que investiga enriquecimiento ilícito. El exfuncionario kirchnerista habló por primera vez ante la Justicia, ya que durante la primera audiencia con Rafecas se había negado a declarar.

El dinero, según su relato, lo tenía oculto en un ‘lugar inaccesible‘ del que ‘nadie sabía‘: debajo de un falso piso armado en el lugar donde está ubicado el tanque de agua al que solo se puede llegar a través de una ventana de su habitación. López llegó a los tribunales federales de Comodoro Py pasadas las 8.30, fue subido al juzgado de Rafecas a las 12 y minutos después comenzó con su declaración indagatoria que se extendió por más de tres horas.

Durante su presentación ante el juez, López se mostró ‘colaborativo‘ a punto tal que cuando le dijeron que no habían podido desbloquear su celular marca IPhone dictó su clave sin titubear, según informaron fuentes judiciales.

‘En primer lugar quería decir que estaba muy ansioso para estar frente al juez‘, fueron las primeras palabras que pronunció el imputado. Tras esa introducción, el exfuncionario relató que los días previos a que lo detuvieran sentía que estaba siendo perseguido, que querían dañarlo, que escuchaba ‘voces burlonas‘ y que incluso pensó en quitarse la vida.

López afirmó que su paranoia comenzó a mediados de mayo por un comentario que le habría hecho el dirigente Alejandro Karlen. ‘A vos, a mí, a (el exministro de Defensa, Agustín) Rossi, y a otros parlamentarios más, nos están investigando’, relató que le dijo el dirigente del Frente para la Victoria de Corrientes, información que vinculó a los servicios de inteligencia.

A partir de entonces, sostuvo, comenzó a escuchar voces, sentir que alguien lo seguía por detrás, que recibía extraños mensajes en el celular y creyó que había sido vulnerada su casilla de correo electrónico, hecho que alimentaba su ‘paranoia‘. López relató que el 13 de junio le comentó a su mujer que en el único lugar en el que ‘hallaba paz era en el conventillo de la madre Alba‘ por lo que le pidió que se comunicara con ella para ver qué le aconsejaba. ‘Ella me comunicó con Alba, Alba me decía que me quedara tranquilo, yo seguía escuchando voces, estaba nervioso, incluso con mi esposa, que no me entendía‘, sostuvo el exfuncionario.

‘Subí muy nervioso al dormitorio, fui con la clara intención de buscar la pistola Glock. En ese momento no la hallé, entonces me acordé de la carabina, que recordaba dónde estaba, la tomé, cuando bajé a la planta baja con la carabina, mi señora se asustó, levantó la cartera y salió, se fue en el auto, y yo me quedé solo‘, relató.

El exfuncionario sostuvo que tras ese episodio, recogió el dinero que tenía oculto, lo cargó a su auto y se marchó de la lujosa casa de Dique Luján sin un destino predeterminado. Además contó que las voces, y otros autos que creía ver en el camino lo condujeron hasta el convento.

López vestía un traje y se lo vio con barba candado, algo diferente a las imágenes del exfuncionario que se conocieron tras su detención en la madrugada del 14 de junio pasado, cuando intentó esconder bolsos con 9 millones de dólares en un monasterio. Télam