Tres mujeres mendocinas son las primeras en la Argentina que desafían la alta montaña al comandar a más de 3.000 metros de altura poderosas máquinas barrenieve, que pertenecen a Vialidad Nacional y que permiten mantener despejada la ruta cordillerana que conduce a Chile. "La incorporación de la mujer en estas tareas ha dado excelentes resultados", reseñó el titular del Distrito Mendoza de Vialidad Nacional, Miguel Rivas. El jefe de las mujeres ponderó que "demostraron capacidad, valentía y gran compañerismo. Tres cosas tan necesarias para soportar la tempestad y enfrentar el riesgo también".
Eliana Ayora, Ana Vitale y Yemina Montaña ingresaron como empleadas administrativas en 2007, pero enseguida pidieron trabajar en maquinarias. Hoy, estas mujeres integran el equipo que mueve las máquinas, capaces de desplazar por hora 3.500 toneladas de nieve. "Deben trabajar de noche, porque con la primera luz del día la ruta tiene que estar despejada para permitir el cruce de cientos de camiones, vehículos de pasajeros y particulares", dijo Rivas.
Las mujeres, al igual que los hombres del equipo, tienen un trabajo muy especial ya que tienen que estar predispuestos a enfrentar la naturaleza. "Hay murallas de más de tres metros de nieve, tienen que enfrentar aludes y viento blanco con ráfagas de más de 100 kilómetros donde pareciera que entrás en una ceguera", graficó el funcionario, quien está convencido de que la incorporación de las chicas impuso otro modo de enfrentar situaciones de riesgo.
Eliana tiene 29 años, está casada, tiene un hijo y reconoce que a veces tiene miedo. "Pensamos en nuestra familia cuando enfrentamos la situación porque si te equivocas, podés salir del camino que se encuentra perdido por la nieve sin saber en que dirección está y caer al profundo precipicio", describió.
Las tres jóvenes -Ana y Yemina tienen 31 años- coincidieron en que en ningún momento anhelaron desafiar al hombre que siempre estuvo en estas tareas. "El gran desafío es a nosotras: poder demostrar que somos capaces, pero respetando al hombre y además aprendiendo de ellos", dijo Eliana, la primera en embarcarse en este trabajo, que conocía bien a través de su marido que hace la misma tarea. "Siempre me sentí atraída por esas máquinas viales y la mecánica, y además soy amante de la aventura que practico con mi moto enduro XR 250", detalló. También Ana, mamá de dos hijos, siempre se sintió atraída por las máquinas. "Mi papá es de la repartición vial y pude conocer mucho de lo que hoy hago", contó. Mientras que para Eliana "uno de los peores enemigos que debemos enfrentar es el viento blanco, porque se pierde la visibilidad. Todo se vuelve blanco y la adrenalina se pone al máximo".

