El cerco judicial sobre los miembros de la Iglesia sospechados de connivencia con el exsecretario de Obras Públicas, José Francisco López, que intentó ocultar 9 millones de dólares en un convento que no es convento con la ayuda de monjas que no son monjas sigue sorprendiendo por sus revelaciones: primero se comprobó que el fallecido exobispo de la zona Mercedez-Luján, Rubén Di Monte -que manejaba el convento- tenía 8 cuentas bancarias y manejaba una seudo fundación creada por él para captar donaciones. Ayer, el fiscal del caso López, Federico Delgado, reveló que Di Monte ‘se enviaba a sí mismo cartas elogiosas‘ desde ‘esa especie de fundación‘ que él presidía, que dependía de esa diócesis y podía recibir donaciones.

‘Di Monte era jefe de esa sección de la iglesia Católica, del arzobispado, y tenía una especie fundación donde podía recibir donaciones‘, explicó el fiscal en declaraciones a radio La Red. En ese sentido, sostuvo que ‘era arzobispo y presidente de la fundación, que dependía del arzobispado‘. ‘Entonces, para recibir las donaciones, se mandaba cartas elogiosas a sí mismo, que las encabezaba como ’querido arzobispo’‘.

Entre los principales donantes que engrosaban las cuentas de Di Monte se encontraban el exministro de Planificación Federal, Julio De Vido y su mano derecha, el hoy detenido, José López. Delgado anticipó ayer que ‘en un mes‘ elevará a juicio oral la causa que investiga a López por enriquecimiento ilícito.