La hipótesis acerca de un posible triunfo electoral del oficialismo en las elecciones presidenciales del 2015 no es alentada por la Casa Rosada, el Frente para la Victoria o el Partido Justicialista sino, paradójicamente, por la oposición.
La disputa electoral por establecer quién será el referente de la oposición que aglutinará al 60 o 70 por ciento -según cálculos apresurados- del público anti kirchnerista, está provocando confusiones y daños internos que podrían favorecer, sin más, al oficialismo. Si bien Cristina Fernández de Kirchner culmina su mandato en diciembre de 2015 y no puede ser candidata a la presidencia, la oposición se empeña en darle mayor entidad que la que podría tener un líder en retirada, al proponer una lista única para enfrentarla si se presenta para el Parlasur.
‘Todos contra Cristina‘ vociferan, mostrando más sus miedos que la realidad: la propia mandataria ha ninguneado esa posibilidad. ‘Le hacen el juego al kirchnerismo de paladar negro y realzan la figura de Cristina‘, razonó un dirigente del peronismo ortodoxo. Elisa Carrió, con sus movimientos sinuosos, también termina favoreciendo la hipótesis oficialista de ganar en primera vuelta con Daniel Scioli a la cabeza. ¿Por qué? Esta claro que sus denuncias contra Sergio Massa vinculándolo con el narcotráfico puede afectar la imagen del tigrense y tenderían -solo los votos lo comprobarán- a beneficiar al otro presidenciable opositor que puja por el trono anti K: Mauricio Macri.
Pero invariablemente también lleva agua para el molino de Scioli. Con las denuncias de Carrió contra varios referentes del Frente UNEN, ¿quién puede votar por un espacio que refleja peleas permanentes y discrepancias?
Un estudio de la consultora Isonomía refleja que de los votantes de UNEN, sólo el 16 por ciento cree que su candidato -Julio Cobos, Hermes Binner, Ernesto Sanz o Pino Solanas- tenga posibilidades de ganar.
Más aún. El 70 por ciento traslada sus votos a Macri o Massa, y el 30 por ciento a Scioli. El PRO transita con cierta calma, pero la rebeldía de Gabriela Michetti de querer ir por la Ciudad como candidata a Jefa de Gobierno, y adelantar mediáticamente que no quiere ser compañera de fórmula de Macri, atenta contra el liderazgo del actual candidato presidencial. ¿Si Macri acepta el planteo de Michetti, no será un paso atrás, teniendo en cuenta que la senadora suma votos a la fórmula? Además, ¿no significará que cualquiera se le puede plantar a Macri y salir con la suya?
El Frente Renovador, en tanto, tiene todas sus fichas puestas en la provincia de Buenos Aires, ante las dificultades en el armado ‘Massa 2015‘ en distritos claves como Córdoba -José Manuel de la Sota será candidato presidencial e iría por las suyas-, Santa Fe -Eduardo Buzzi será el candidato a gobernador pero su imagen es baja-, Mendoza y Capital Federal -no tiene candidatos de peso-. Sin embargo, el posible traspaso de Martín Insaurralde y el acercamiento con Francisco De Narváez por ahora, provoca más daños que capital político.
Darío Giustozzi, Felipe Sola y Gustavo Posse -con un pie afuera si Insaurralde llega- están en contra del diputado nacional kirchnerista que renunciará a su banca para volver a la intendencia de Lomas de Zamora. En tanto De Narváez, despierta menos bronca pero sí recelos, ya que viene de una alianza con Ricardo Alfonsín, luego un acercamiento a Daniel Scioli y finalmente, iría por la oposición. Muchas dudas y vanidades en una oposición cuyos pasos, al menos en las preliminares electorales, termina favoreciendo al oficialismo.
Todos estos movimientos da alas al sueño de Scioli de ganar en primera vuelta. Es que el mandatario bonaerense sabe que ir a un balotaje es riesgoso. Según datos de la consultora Ipsos-Mora y Araujo del viernes pasado, si las elecciones fueran hoy el líder del Frente Renovador Sergio Massa iría a segunda vuelta con el gobernador bonaerense. Macri, está en tercer lugar, mientras que el Frente UNEN perdió lugar tras la escandalosa salida de Carrió.

