Efectivos de la Prefectura Naval Argentina iniciaron ayer una inédita protesta centralizada en el edificio Guardacostas, la sede central de la fuerza, pero que alcanzó distintos puntos del país, para denunciar que la aplicación de un decreto les redujo el sueldo hasta en un 60% y exigir la restitución de sus haberes.
Los suboficiales mantuvieron una reunión con el viceministro de Seguridad, Sergio Berni, para informarle de su reclamo y pedirle soluciones, pero cuando el funcionario les solicitó 24 horas de plazo para analizar el tema, los manifestantes decidieron permanecer frente al edificio, en Puerto Madero, hasta que se garantice la devolución del dinero y que no habrá sanciones.
Sobre el anochecer, tras leer un petitorio de siete puntos, los suboficiales ratificaron que no abandonarán la protesta hasta tener una respuesta oficial, y convocaron públicamente a sus camaradas de la Gendarmería a sumarse a la demanda.
El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, se acercó a Guardacostas para sumarse a una reunión que su secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, ya había iniciado con Berni en búsqueda de una solución.
La protesta de los suboficiales tuvo su epicentro en el tradicional edificio de la Prefectura Naval Argentina uniendo a diferentes sedes de la Prefectura en la Capital Federal -como La Boca y Núñez-, en Buenos Aires (Ensenada y Zárate) y hasta en Río Gallegos (Santa Cruz), donde semanas atrás se había acuartelado la Policía por salarios. A la protesta se sumaron familiares de los afectados y también vecinos, por ejemplo de la zona sur porteña, que llegaron para hacer público su apoyo a los uniformados que los custodian en el marco del programa “Cinturón Sur”, que destinó a los prefectos a tareas de seguridad.
El punto de conflicto alude a la aplicación 1307/2012, publicado el pasado 4 de septiembre en el Boletín Oficial, en donde se fija el haber mensual para el personal en actividad de la Gendarmería y de la Prefectura, suprimiéndose adicionales y dejando sin efecto compensaciones.
De acuerdo a los manifestantes, esa decisión generó reducciones en los salarios de entre 30 y hasta el 60% de los ingresos. Situaron esos descuentos entre 1.500 y 5.000 pesos, según la jerarquía, la actividad y la cantidad de familiares. Sin embargo, el clima de malestar por la reducción de los salarios derivó en viejos reclamos que, en el marco de esta protesta, también quisieron ser denunciados, por considerarse “trabajadores de segunda” por la dispersión salarial entre efectivos que realizan las mismas tareas.
Los suboficiales le sumaron al petitorio de 7 puntos el reclamo de una cobertura médica, la multiplicidad de bonificaciones que no integran el salario formal y la garantía de que no habrá sanciones por esta protesta.

