Tras las llamadas ‘corridas bancarias‘ y las ‘conspiraciones‘ contra su política económica, comercial y monetaria, el Ejecutivo de Cristina Fernández denuncia ahora una ‘operación mediática‘ que ha dejado sin tampones a las mujeres argentinas.
‘Es un tema llamativo. Lo que pasó es que, por un lado, me parece una operación de prensa que intenta deslegitimar el sistema de administración del comercio exterior que gestiona el Gobierno‘, sostuvo ayer el secretario de Comercio, Augusto Costa.
En declaraciones a Radio América, Costa señaló que la falta de tampones que hubo en el mercado ‘es completamente injustificada y está basada en la falta de planificación y de previsión de las empresas‘ que importan ese producto desde Brasil.
‘Las empresas tienen que descontar que en diciembre, particularmente, aumenta la demanda y deben hacer las previsiones necesarias, porque nosotros aprobamos todos los pedidos de importación que las empresas solicitaron‘,
En un contexto de trabas a las importaciones que levanta un aluvión de quejas entre los empresarios y ha derivado en la escasez de productos a veces básicos, como ocurrió con neumáticos, electrónica e incluso medicamentos, el Gobierno insiste en atribuir el problema a fallos de ‘logística‘.
Según el Ministerio de Economía, en esta ocasión, las compañías que proveen el producto, importado, no calcularon correctamente los plazos para la gestión de los documentos necesarios para los trámites de importación. Desde las empresas, sin embargo, aseguran que el Banco Central no liberó las divisas necesarias para realizar las transacciones. Hablan de una deuda de 5.000 millones de dólares.
El caso es más curioso, si cabe, en un país presidido por una mujer y con un Congreso compuesto en un 40% por mujeres. El economista Miguel Braun, asesor de Mauricio Macri, intervino directamente en la polémica: ‘Si el ministro de Economía fuera mujer, no faltarían tampones. Si supiera economía, tampoco‘, dijo.
El tema derivó en todo tipo de bromas en las redes sociales, donde muchas argentinas aprovecharon para pedir a sus amigas de vacaciones en el extranjero que volvieran cargadas de tampones. ‘Estoy en USA. Mis amigas me piden que les lleve tampones.
Supérame ésa Papá Noel‘, escribía en su cuenta de Twitter una turista argentina.
Y, mientras se resuelve el problema, una empresa argentina ha llegado a ofrecer una ‘copa menstrual‘ en sustitución de los tampones. La ‘copa‘, un invento de 1937, ha evolucionado y ahora se fabrica en silicona, puede utilizarse durante doce horas y tiene hasta cinco años de vida útil. En Argentina, la ‘copa menstrual‘ tiene unas seis mil usuarias, aunque puede terminar convertida en el producto estrella del verano.
