Sucedió otra vez: una cadena con falsa información que circula desde hace tiempo por diversos medios se trasladó a Whatsapp y desde ahí al público en general, donde varios han caído en la mentira y deciden propagarla entre sus contactos.
En esta oportunidad se trata de una advertencia contra las drogas. Puntualmente, sobre un estupefaciente llamado ‘dulcecito’ que se regala a los menores en los colegios para poder vendérselas después.
¿Quién se percató de esto? ¿En qué colegios? ¿Qué efecto causa la droga y se debería detectar? Nada de eso se aclara, pero no importa: cuando se trata de menores, no es difícil hacer que las alertas se activen.
Sin embargo, la misma cadena se viene repitiendo en otras provincias, como Salta, o incluso en otros países como Paraguay y Colombia. Siempre se trata del mismo mensaje con la misma imagen ilustrativa:
Para todas que tienen hijos en escuelas! esta apareciendo una nueva droga que les llaman dulcecitos. mamà y papá estemos alerta y siempre den una revisadita sus mochilas. Asi fue q un papá descubrio la droga q estaba consumiendo su niño, primero les regalan unos 5 y luego se las venden estas es la foto de las drogas. manden a grupos por favor pongamos en alerta a los papás gracias
Según el experto mendocino en Toxicología Sergio Saracco, el mensaje carece de lógica.
‘Es un mito que ha permanecido desde antes de los 90. De ser como se cuenta en la cadena, tendríamos una epidemia de chicos con alucinaciones y trastornos en las clínicas; rápidamente llamaría la atención’, precisó.
El profesional comparó la situación con el consumo de alcohol: ‘¿Quién no notaría que un chico de primaria está ebrio?’. Además, los estupefacientes logran dejar cambios orgánicos significativos, por lo que se descarta que la situación se esté produciendo a la vista de los padres.
Por otro lado, Saracco también indicó que no tiene lógica desde el punto de vista comercial para los supuestos vendedores. ‘El consumo no genera una rápida adicción, eso se da por otros factores que deben estar presentes, como la situación ambiental y social, junto con las condiciones biológicas’, aclaró.
Esto significa que la dependencia a las drogas, que favorecería a estos sujetos hipotéticos que regalan ‘dulcecitos’, no se lograría con que simplemente el chico pruebe.
‘Comparémoslo con los tranquilizantes: si estoy bien, estable, no me pasa nada y me da igual haber tomado alguno por cualquier razón; pero si estoy ansioso, estresado y esto me saca los síntomas, cuando me recupere y el problema siga ahí, voy a volver a buscar otro tranquilizante. No tiene ninguna lógica que se la ofrezcan a niños’, enfatizó Saracco.
Fuente: Diario El Sol
