En 1907 se descubrió petróleo en Argentina y en 1922 el Estado fundó YPF, pero fue recién en 1988 cuando se logró el autoabastecimiento energético, es decir a 81 años de encontrar petróleo y a 66 de fundar YPF. Cuatro años después de alcanzar la estratégica meta del autoabastecimiento energético, en 1992 el Gobierno comenzó a privatizar YPF.
En 1998 el Estado vendió su último 20% de la compañía a Repsol, y en 1999 la empresa privada hizo una oferta al mercado para comprar el 80% remanente cotizando en bolsa. Desde que el Gobierno dejó el sector energético a la suerte del libre mercado, la inversión nunca permitió incrementar los niveles de producción de petróleo, aunque sí en gas, que alcanzó un máximo en 2004, para luego también comenzar a declinar. Es cierto que el contexto recesivo de la economía desde 1999 a 2002 no fue propicio para ello, que incluso dejaba margen para incrementar las exportaciones ante el menor consumo local. Y cuando finalmente la economía comenzó a crecer en 2003, los precios internos se desfasaron de los internacionales, lo que tampoco condujo a un escenario donde el capital privado este dispuesto a asumir riesgos e invertir.
En dicho contexto, la producción de petróleo cayó un -32% desde 1998 al 2011, y la de gas un -11% pero desde 2004, ante un Estado sin estrategia energética desde los noventa, y privados sin señal de precios desde 2003. Estado ausente y privados en retirada descapitalizando el sector, la crisis energética llegó en 2011 cuando argentina perdió la condición de autoabastecimiento energético y se importó energía por U$S3.200 millones en términos netos, la mayor parte pagado por el Estado. Este año, el déficit energético se estima en U$S6.000 millones, como piso.
La crisis energética se llevó puesto los superávit gemelos entre subsidios e importación de energía, y ahora también comienza a resentir el crecimiento económico. La necesidad de definiciones es inevitables ante la pérdida del autoabastecimiento y el costo de importar a precio internacional. La crisis energética que se anticipó por años, finalmente llegó. Con errores y aciertos, Argentina demoró casi un siglo en lograr el autoabastecimiento energético en 1988. Pero cuando lo logra, el Estado vende YPF en sucesivas cuotas para sostener la Convertibilidad, a tiempo que delega a las provincias la propiedad del petróleo y deja a privados exportar un recurso estratégico y no renovable. Cambiar la visión estratégica que permitió lograr el autoabastecimiento en los ’80, por una de libre mercado en los ’90, se sumó convivir con precios internos desfasados del contexto internacional en los ’00. Las dos últimas décadas pasan factura perdiendo el autoabastecimiento, los superávits gemelos y ahora va por el crecimiento económico.
En suma, Argentina tardó ocho décadas para lograr el autoabastecimiento, y sólo dos para perderlo. La pregunta es cuántas décadas tardará en recuperar nuevamente esa condición.
