Tucumán, 10 de marzo.- Más de 7.000 personas seguían ayer sin poder regresar a sus hogares en Tucumán y Córdoba por la inundaciones y la creciente de los ríos que provocó el temporal, mientras en Salta fue hallado sin vida un indigente y elevó a tres la cifra de víctimas mortales en esa provincia.

En tanto, proseguían los operativos de búsqueda de una mujer embarazada y su hijo en Salta, un productor rural en Córdoba un joven en Tucumán, desaparecidos como consecuencia del temporal.

Fuentes de la Policía salteña informaron que anoche fue encontrado sin vida Carlos Antonio Velázquez, un indigente de 59 años, que cayó en un arroyo y fue arrastrado por la correntada cuando intentaba cruzar un puente en la ruta 51. Asimismo, indicaron que se reinició la búsqueda de Candelaria Castillo, una mujer que cursa un embarazo de 38 semanas, y su hijo de 3 años, desaparecidos cuando fueron arrastrados por el río San Felipe en la Santa Victoria Oeste.

Según cifras oficiales, el temporal que afecta desde el 15 de febrero a provincias de la zona centro del país provocó al menos 16 víctimas mortales.

La situación más complicada se vivía hoy en Tucumán donde unas 6.000 permanecían evacuadas y los habitantes del sur provincial se mantenían en estado de alerta, pese a que el caudal de los ríos se estabilizó.

El director de Defensa Civil tucumano, Fernando Torres, confirmó que zonas urbanas de los departamentos sureños de Simoca y de Graneros resultaron anegadas por la crecida del río Marapa, en casos con medio metro de agua en el interior de las viviendas. El gobierno había dispuesto ayer la evacuación total de las localidades de Lamadrid y Graneros, pero la medida se cumplimentó en forma parcial a raíz de que el río no llegó con la violencia que se preveía.

La mayoría de los vecinos de esas localidades se quedaron en sus hogares, aunque rodeados de agua y resguardando sus pertenencias en los techos y en zonas altas, como las banquinas de la ruta nacional 157.

El funcionario precisó que la situación ‘más dramática‘ se produjo en las localidades de Alpachiri, El Molino, Santa Ana y Concepción, donde los ríos tomaron otros cursos, se abrieron y formaron lagunas, lo que obligó a evacuar a más de 700 personas.

El desborde del río Medinas provocó también anegamientos en Villa Chicligasta, Piedra Grande, Atahona, Ciudacita, Monteagudo, Río Chico y Nueva Trinidad, todas localidades del sudoeste provincial y cercanas al límite con Catamarca.

La mejora en las condiciones climáticas en la vecina provincia significó un notorio alivio en la situación tucumana, ya que el dique Escaba comenzó a bajar su cota luego de que se abrieron las compuertas y no recibió nuevo aporte hídrico.

En Córdoba, el millar de personas evacuadas hace diez días en Idiazábal seguía hoy sin poder regresar a sus hogares y gran parte del ejido urbano continuaba anegado. Defensa Civil provincial estimó que los vecinos podrán regresar en etapas antes de finalizar la semana, sí el agua sigue bajando al ritmo en que se logró extraerla de la zona urbana.