Desde la oposición y el kirchnerismo hubo ayer llamados de atención y pedidos de tranquilidad a las fuerzas de seguridad.

El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, pidió ayer a los efectivos de la Gendarmería y la Prefectura que ‘vuelvan a sus casas‘ porque ‘tienen una responsabilidad mayor que otros trabajadores y no pueden tomar la calle’. En una breve declaración que dio en el primer piso de la Jefatura de Gobierno, Macri dijo que ‘hay que apostar al diálogo, a la convivencia, al trabajo en conjunto, y no apelar a fantasmas‘.

Por su lado, el gobernador de Mendoza, el kirchnerista Francisco Pérez, consideró que ‘las fuerzas de seguridad deben adecuarse en la manera de sus protestas a las formas de reclamo de la civilidad argentina‘.

El gobernador del Chaco, Jorge Capitanich (también afín al Gobierno nacional), aseveró que “la preservación del conflicto está incentivado por actitudes destituyentes”. Además, resaltó la existencia de una ‘radicalización‘ de la protesta en algunos sectores que tiene un ‘ánimo de desestabilización‘.

En tanto, el titular del bloque de diputados del kirchnerista Frente para la Victoria, Agustín Rossi, aseguró que ‘no hay reclamo salarial alguno que pueda justificar el auto acuartelamiento de fuerzas de seguridad. Estas cosas no pueden pasar en democracia’.