Mientras se seguían sucediendo las lamentaciones porque el exdictador, Jorge Rafael Videla, se llevó a la tumba los más importantes secretos de la dictadura, anoche se mantenía el total hermetismo sobre su autopsia y el lugar donde serán depositados finalmente los restos del expresidente de facto.
El cuerpo de Videla permanecía en la morge judicial.
Ninguna fuente cercana a la familia del máximo responsable del golpe militar de 1976, informó si sería velado o se procedería a darle sepultura sin ningún otro rito funerario.
Lo único nuevo en torno al caso fue la difusión del informe del Servicio Penitenciario Federal que reveló detalles sobre la muerte de Videla, como que murió sentado en el inodoro en su celda.
Según el informe, el celador lo encontró sentado en el inodoro y al no responder a su llamado, llamó a un médico.
“Uno de los agentes asignados al pabellón, Sergio Cardozo, realizó una recorrida siendo aproximadamente las 6.40 hs de la que no surgen novedades. Posteriormente, en el recuento general, siendo las 8.00 hs, el celador lo observa sentado en el inodoro, pasa nuevamente a las 8.15 hs y al no responder al llamado, solicita la presencia del servicio médico”, reza el comunicado.
La muerte del dictador activó la publicación de 18 avisos fúnebres en el diario La Nación, varios con la firma de exmilitares, pero ninguno con la de su familia.
En ellos los firmantes despiden ‘con profunda tristeza al general Videla, injustamente privado de su libertad, pidiendo a Dios recompense a él y su familia por los sufrimientos padecidos‘. En otro aviso se afirma que Videla, que falleció a los 87 años, ‘comandó la guerra interna revolucionaria contra el terrorismo subversivo apátrida‘ y ‘murió en injusto cautiverio‘.
En otro se recuerda a quien gobernó de facto Argentina entre 1976 y 1981 como alguien que ‘asumió con coraje grandes responsabilidades y sirvió al país con graves riesgos‘.

