La Iglesia volvió a reclamar ayer acciones ‘urgentes‘ para frenar el avance ‘sin control‘ del narcotráfico en el país y exigió que esta problemática se convierta en ‘política de Estado‘, al convocar para este sábado a una jornada de ayuno y oración por ‘el drama‘ de las drogas.
El vocero episcopal, Jorge Oesterheld, destacó la designación de un hombre que conoce ‘el dolor de los chicos y ha trabajado en el tema de la prevención‘ como el sacerdote Juan Carlos Molina al frente del Sedronar, pero advirtió que ‘hay que distinguir esa tarea, importante sin duda, de la lucha contra el narcotráfico, que es una problemática más profunda y compleja‘. ‘La Iglesia va a seguir preocupada por este tema y reclamando acciones urgentes para poner freno al avance sin control del narcotráfico y para que la lucha contra este flagelo se convierta en política de Estado‘, subrayó. Oesterheld habló antes del inicio de la 166 reunión de la comisión permanente de la Conferencia Episcopal Argentina, que sesionó ayer y hoy en la sede episcopal del barrio porteño de Retiro.
Otras fuentes eclesiásticas dijeron que en el intercambio que abrió ayer dos días de deliberaciones, la veintena de obispos encabezados por monseñor José María Arancedo evalúo las ‘implicancias‘ de la designación del sacerdote Molina al frente del Sedronar. Apenas conocido el nombramiento, el obispado de Río Gallegos, jurisdicción a la que pertenece el sacerdote, aclaró en un comunicado que Molina asumía el cargo ‘a título personal‘ y no lo hacía ‘ni en nombre ni en representación‘ de la Iglesia. En tanto, el presidente de la Comisión de Pastoral Social, monseñor Jorge Lozano, había dicho que la designación de Molina ‘brota del propio Poder Ejecutivo‘ y no se le pidió ‘sugerencia, ni opinión ni parecer‘ a la Iglesia.
En tanto, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, atribuyó ayer los cambios en el ministerio de Seguridad y la Sedronar a la ‘acción muy fuerte‘ del Gobierno ‘para combatir la droga‘. (DyN)
