Una mujer campesina que figuraba como víctima de la represión ilegal de la última dictadura fue encontrada con vida, residiendo indocumentada en un paraje perdido de Santiago del Estero, ya que no pudo superar el temor que le generó haber sido detenida y torturada cuando estaba embarazada.

Se trata de Albina González Sánchez, de 61 años, cuya historia fue descubierta por dos periodistas del semanario Voces de Río Hondo, de la ciudad santiagueña de Las Termas de Río Hondo.

Albina vive en la pobreza. Jamás militó en agrupación política alguna, es analfabeta y ni siquiera tiene documento nacional. Incluso dice que su verdadero apellido es Sánchez, pero que adoptó su actual nombre por el hombre que la crió.

Los periodistas, movilizados por contar la historia de los desaparecidos de la ciudad termal, llegaron a este paraje para indagar a los pobladores sobre la suerte de Albina y Santos Genaro González, dos hermanos cañeros que allá por 1976 fueron apresados y figuran como desaparecidos.

En el marco de la investigación, relataron los trabajadores de prensa, fueron a visitar a la familia González Sánchez, en la localidad de Taquello, ubicada a unos 12 km de Las Termas de Río Hondo. Pero nunca se imaginaron que estarían cara a cara con la mujer desaparecida cuya historia intentaban reconstruir.

Albina les contó que en octubre de 1976 estaba trabajando con su hermano Pablo Santos Sánchez y uno de sus vecinos, Francisco Serrano, en el ingenio Santa Lucía, en el Sur de Tucumán. Cuando debían cobrar su salario, sus empleadores descubrieron que los tres carecían de documento de identidad, lo que fue puesto en conocimiento de las autoridades militares de la zona.

Entonces, los tres fueron detenidos, sospechados de ser guerrilleros infiltrados, y llevados a un centro clandestino que funcionaba en otro ingenio próximo a Famaillá, también en Tucumán.

La mujer relató que en ese momento cursaba el quinto mes de embarazo y fue torturada durante cinco días, hasta que la liberaron, aparentemente porque no sabía nada acerca de las actividades subversivas y no conocía a las numerosas personas sobre las que la interrogaron.

Al ser puesta en libertad, logró regresar a su pueblo en Santiago del Estero, donde dio a luz a una hija, que nació sorda, una discapacidad atribuible a las torturas que sufrió durante su cautiverio. En cambio, su hermano y su vecino permanecen como desaparecidos.

Por temor a represalias, admitió la mujer, optó por callar y permaneció desde entonces recluida y en casi el anonimato por el silencio de un puñado de vecinos.

El hallazgo dejó también asombrados y sin palabras a los representantes de organismos de Derechos Humanos de Termas de Río Hondo, quienes cuentan en su lista de desaparecidos a Albina y su hermano.

‘Y, a mí me gustaría tener mi documento. No tengo nada porque no puedo hacer ni un trámite‘, contó esta mujer mientras sostenía constantemente una suerte de cartulina con los retratos pintados de ella y su hermano, a quien jamás volvió a ver.