La Semana de la Beatificación del sacerdote José Gabriel Brochero se inició ayer con la inauguración de distintas obras, en la villa serrana que lleva su nombre, donde participarán unas 200.000 personas de la ceremonia el próximo sábado.
Las principales trabajos se realizaron en el predio de 9 hectáreas destinados al montaje de la estructura para la ceremonia religiosa de beatificación y en la “Manzana Brocheriana” que reúne los sitios emblemáticos que representan al cura beato.
En el terreno que se hará el acto central, donde participarán cerca de 100 obispos, 1.200 sacerdotes de todo el país, ya se instalaron columnas de iluminación, y el día del multitudinario encuentro se sumarán vallas de seguridad, puestos de atención sanitaria, baños químicos, pantallas y estacionamientos.
En tanto, en la parroquia Nuestra Señora del Tránsito, donde descansan los restos del sacerdote gaucho, también se colocaron luminarias y se avanzó en la renovación de la plaza central, se instalaron baños públicos y se removieron adoquines.
Para el día de la ceremonia, la habilitación del ingreso al predio comenzará a las 24 del 13 de septiembre. Las ubicaciones se irán cubriendo por orden de llegada. Desde la organización aconsejaron que cada peregrino se lleve su banqueta y algo para protegerse del fresco de la noche y del sol durante el día.
En lo que respecta a la comida, se ofrecerá un ‘menú peregrino‘ para quienes quieran almorzar en el predio. El mismo tiene un costo de 43 pesos e incluye un sandwich de milanesa (más aderezos), un sandwich de jamón y queso, una gaseosa de medio litro y un alfajor serrano.
La Villa Cura Brochero tiene unas 15.000 plazas hoteleras, de las cuales un poco más del 75% ya están reservadas para la ceremonia, aunque a ese total deben sumarse otras 50.000 en lugares aledaños.
‘Estamos recibiendo muchos visitantes que se interesan por la vida y obras de Brochero”, contó Olga Farfal, quien es una de los 1.500 voluntarios que cumplirán la función de recibir a los fieles y brindarles información. Fartal contó que les llama la atención que muchos de los visitantes son extranjeros interesados por conocer a Brochero.
Por otra parte, los sitios que visitan los turistas son el museo y la casa donde vivió y murió Brochero el 26 de marzo de 1914, cuando la localidad llevaba el nombre de Villa del Tránsito. Luego, a partir de la atribución de un milagro a un niño de 11 años, al que los médicos le habían diagnosticado que los médicos le habían diagnosticado que no iba a ver, oír, caminar y hablar, la villa comenzó a llamarse Cura Brochero.
Otro de los lugares más concurridos, por los visitantes es la santería y librería de la parroquia Nuestra Señora del Valle, donde se venden remeras, llaveros, estampitas, cuadros, mates, libros, almanaques y pulseras relacionados con el cura beato.
“Hay una gran demanda. Cada visitante quiere llevarse un recuerdo”, confió María Alejandra Agüero, a cargo del lugar.

