Los abogados que representan a la familia del fallecido fiscal Alberto Nisman advirtieron ayer que la investigación se hizo “como el cul…”; dijeron que el cadáver presentaba golpes no compatibles con el suicidio y denunciaron que “alguien ingresó” a su departamento para borrar del celular algunos registros de llamadas telefónicas. Así lo indicaron Juan Pablo Vigliero y Mariano Romero Victorica, que representan a la querella constituida por las hijas del fiscal de la Unidad Fiscal AMIA, de cuya muerte se cumplieron 7 meses.
Ante la consulta periodística, Vigliero dijo que leyendo el expediente advirtió que en alrededores de la torre Le Parc hubo una “vigilancia adicional” por parte de agentes de la Prefectura Naval Argentina a la custodia oficial de la misma fuerza de seguridad, de la Policía Federal y de vigiladores privados apostados en el lugar.
Por su parte, Romero Victorica aseguró que de las pericias informáticas surge que “el sábado 17 (Nisman) hizo llamados y esos llamados no están (registrados) en su teléfono” por lo que, prosiguió, “alguien ingresó al departamento de Nisman y borró al menos su teléfono entre el sábado a la noche y domingo a la mañana”. También sostuvo que el perito Osvaldo Raffo detectó que “el cuerpo tiene un golpe en su pierna izquierda, más arriba del tobillo, casi como si fuera una patada que le dieron para hacerlo caer o arrodillar” así como “un golpe en la cabeza, sobre el costado derecho”.
