La Cámara de Senadores de Catamarca convirtió ayer en ley un proyecto que establece ‘el uso obligatorio de guardapolvos blancos en todas las escuelas primarias públicas y privadas de la provincia‘. Entre los fundamentos del proyecto se señala que promover el uso obligatorio del guardapolvo blanco tiene como propósito ‘paliar la situación económica de muchos hogares y, por otro lado, simboliza la integración social, asegurando que el ingreso al sistema educativo se produzca en situación de igualdad, sin hacer distinciones sobre el origen de los alumnos y de los docentes‘.
El diputado Guillermo Andrada dijo que ‘el proyecto fue pensado principalmente por el impacto que genera en la economía familiar el uso de uniformes escolares, cuyos costos no bajan de los 2.000 pesos por alumno y este gasto no incide en la calidad educativa de los estudiantes‘.
Finalmente el legislador explicó que en el proyecto inicial, fue modificado por la comisión de Cultura y Educación, donde se establecía que el Estado debía proveer los guardapolvos realizados por cooperativas de trabajo, aunque ello fue corregido‘.
La flamante normativa dista del espíritu con el que fue creado e introducido el guardapolvo en la educación pública argentina, a principios del siglo pasado. Si bien no hay un dato oficializado acerca del primer guardapolvo escolar en el país, se suele atribuir su origen a Pablo Pizzurno, destacado educador que, siendo inspector General de Escuelas para la Capital Federal, formuló su queja sobre los vestidos lujosos que usaban las alumnas para ir a la escuela en 1904. Según Pizzurno, apoyado en la moralidad de la época, había que sospechar del lujo y la ostentación en las mujeres, porque ponían en tela de juicio la ‘decencia‘ y el pudor de las chicas. Por eso, decía, su apariencia debía regularse con mucho más celo. Más tarde hubo al menos otros tres educadores a quienes se les asigna haber introducido el guardapolvo en la escuela. Pero en estos casos posteriores, fue para evitar el contraste entre niños ricos y pobres en las aulas.
(Fuentes: Télam, Educación de la Nación).

