Buenos Aires, 6 de julio.- Condenaron a un hombre a 40 años de cárcel, al ser encontrado culpable de siete hechos de violación y otros dos casos en grado de tentativa, cometidos en el 2005.

El fallo, dictado en forma unánime por el Tribunal Oral en lo
Criminal número 2 de Morón, recayó sobre Walter Alberto Brawton,
de 38 años, quien vivía con su esposa y sus dos hijos adolescentes en Marcos Paz.

Los jueces encontraron al acusado penalmente responsable de
siete casos de abuso sexual con acceso carnal agravado por el uso de armas y rapto, y otros dos en grado de tentativa.

La condena fue recibida con alivio por algunas de las víctimas
presentes en el recinto, donde el acusado se negó a concurrir,
por lo que conoció el fallo en la Unidad 39 de Ituzaingó donde se
encuentra alojado desde su detención, el 3 de marzo de 2005.

"Gracias a Dios se hizo Justicia. No esperaba nunca que le
hayan dado 40 años, estoy recontenta", dijo una de las víctimas al canal de cable TN.

"Se hizo Justicia y este parásito no va a salir de la cárcel.
Ahora vamos a ver si, de una vez por todas, podemos cerrar esta
etapa y salir adelante", sostuvo otra de las jóvenes abusadas,
quienes contaron con el patrocinio legal de la Asociación Li-may de protección a víctimas de delitos sexuales, que encabeza Héctor Ibarra.

El fallo de los jueces coincidió con el pedido del fiscal del
juicio, Walter Leguizamo, quien había solicitado en su alegato 40
años de cárcel para el contador, cuyas defensoras particulares
habían reclamado la absolución por considerar que a lo largo de las
audiencias no se había determinado que Brawton fuera el autor de
los hechos.

Los casos ocurrieron entre enero y marzo de 2005 en las zonas
de Moreno, Merlo, Ituzaingó, Morón y Loma Hermosa, y fueron
cometidos todos bajo una misma modalidad.

Las víctimas tenían entre 17 y 23 años, el agresor circulaba
en un auto, les preguntaba por una dirección, luego las apuntaba
con un arma, las obligaba a subir al vehículo en el que las llevaba
a un descampado donde las violaba y las abandonaba, previo
amenazarlas de muerte si lo denunciaban.

Brawton fue detenido el 3 de marzo de 2005, gracias a que una
de las víctimas, una odontóloga, se resistió a ser abusada en
Ituzaingó y comenzó a arrojarle piedras al agresor, que escapó en un auto marca Honda Civic cuyo número de patente fue anotado por la mujer.

Con esos elementos, la policía pudo localizar al vehículo y
detener a Brawton, un contador de buena posición económica que
trabajaba para una agencia de venta de autos usados.

En el interior del Civic la policía halló profilácticos y
vaselina, elementos que utilizaba para cometer los abusos.
A lo largo del debate, ocho de las nueve víctimas pudieron
reconocer al acusado como el abusador, elemento valorado por los
jueces para dictar la condena ya que no contaban con pruebas de ADN.

En declaraciones a DyN, Ibarra opinó que la condena "sirve
como forma reparatoria para las chicas, para cerrar una historia" y
sostuvo que la abogada de la asociación, Ana María Canals, que
representó a una de las víctimas, solicitará que el contador sea
trasladado a un penal de máxima seguridad.

Ibarra consideró que si bien "es elevada la pena, tal vez
nosotros como asociación, por la cantidad y la gravedad de los hechos, hubiéramos querido una condena más contundente".