Una mujer trasplantada de médula ósea y su donante se conocieron ayer en un emotivo acto en la ciudad de Buenos Aires por el 11° aniversario del Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH), cuya creación permitió que la operación, que le salvó la vida a una gracias al altruismo de la otra, se realizara en el país como otros 519 casos desde 2003.

“Sos mi hermana desde que te convertiste en mi donante porque gracias a vos, he salvado mi vida. Hoy tengo una vida normal y no me han quedado secuelas de mi enfermedad”, le dijo Carolina Juárez (32 años) a Virginia Ávila (26 años) con la voz quebrada y los ojos llenos de lágrimas.

“Fue un placer para mí ser tu donante. Esto nos va a unir para toda la vida”, respondió Virginia de cara a un auditorio en el Banco de Drogas también ganado por la emoción. Virginia explicó que convertirse en donante implica sólo “tomarse un rato para ir a un centro especializado” y que, llegado el momento de extraer las células de médula ósea cuando aparece un paciente compatible, el procedimiento “no causa trastornos”, ejemplo de lo cual es que “al poco tiempo de donar llevé con normalidad el embarazo de mi hijo”.

La donante que le dio una nueva oportunidad a Carolina estaba a 400 kilómetros en Buenos Aires: una vive en Brandsen y la otra en Tandil. Ambas son madres de pequeños y trabajan en concesionarias de autos. Sus destinos comenzaron a cruzarse en 2008, cuando Virginia donó sangre para el papá de un amigo y aceptó también inscribirse como donante voluntaria. Tres años después, la leucemia de Carolina dejó al trasplante de médula ósea como única opción de sobrevida y sus posibilidades se redujeron aún más cuando se supo que ninguno de sus familiares pasó la prueba de compatibilidad.

Sólo se puede recibir un trasplante de médula ósea de un donante cuyo código de fabricación de la sangre sea genéticamente idéntico. El 25% de los hermanos de los pacientes que necesitan un trasplante tienen una compatibilidad genética de 100%. Pero el 75% de los hermanos, no.

Quedaba por delante la búsqueda en un banco nacional compuesto de 30.000 donantes, ampliable a los más de 23 millones de donantes de la Red Internacional de Donantes de Médula Ósea. Y allí estaba Virginia, que no dudó en ratificar su condición de donante cuando, el 15 de enero de 2013 la llamaron para decirle que Carolina la necesitaba. “El 1 de febrero hice la donación”, contó.

Las células de médula ósea -células progenitoras hematopoyéticas (CPH)- son las encargadas de fabricar la sangre. Cuando una persona se enferma de leucemia, anemia, linfoma, mieloma o su organismo produce un déficit inmunológico, los médicos indican trasplantes. La médula ósea es un tejido que se encuentra en el interior de los huesos. Lo que se extrae para la donación es sangre que baña ese tejido y que se recupera rápida y espontáneamente. La donación se realiza extrayendo una pequeña cantidad de sangre medular de la parte posterior del hueso de la cadera.

Fuente: Télam