A poco de la muerte del fiscal Alberto Nisman, quien investigaba el atentado a la AMIA y denunció al Gobierno nacional de supuesto encubrimiento de exfuncionarios iraníes imputados en la voladura la mutual judía, el caso no decae en tensión y crispación política.
Ni el papa Francisco ni los obispos pudieron mantenerse ajenos ante la gravedad institucional que implica que el funcionario judicial que tenía a su cargo una de las causas más emblemáticas e impune de la historia argentina apareciera muerto en su departamento de un disparo en la cabeza cuatro días después de denunciar a las autoridades.
El pontífice optó por no hablar públicamente sobre un caso que genera muchas dudas y fragmenta aún más a una sociedad argentina ya fragmentada, pero instó a través de colaboradores a dejar actuar a la Justicia para esclarecerlo y encontrar la verdad.
La elipsis papal para abordar un tema delicado se fundamentó en la prudencia de un jefe de Estado y subrayó entre líneas su pedido a la clase política de ‘cuidar‘ la institucionalidad del país, por lo que su mutismo dijo más de lo que calló.
Una actitud diametralmente opuesta a la que adoptó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien el miércoles pasado hizo una interpretación por más beligerante del valor del silencio para descalificar la marcha que los fiscales federales convocaron para el 18 de febrero en homenaje a Nisman. ‘No tienen nada que decir o no pueden decir lo que piensan‘, espetó.
La imputación que hizo este viernes el fiscal Gerardo Pollicita contra la Presidenta, el canciller Héctor Timerman y otros funcionarios kirchneristas por el supuesto encubrimiento de iraníes en la investigación sobre el atentado a la AMIA, tal como lo había denunciado Nisman, repercutió en el Vaticano.
Fuentes eclesiásticas en Roma reconocieron a la agencia de noticias DyN que la noticia causó ‘inquietud, pero no sorpresa‘ en el entorno papal y dijeron que en éste, como en otros casos, es mejor esperar la evolución de los acontecimientos. En Buenos Aires, en tanto, un sacerdote vinculado a la Pastoral Social dijo a esta agencia que en estas circunstancias cobra actualidad el consejo sobre el accionar judicial y la independencia de los poderes que Francisco le hizo al juez Ariel Lijo al recibirlo en audiencia en mayo: ‘Si la prudencia se convierte en inacción, es cobardía‘.
En tanto, el diario vaticano L’Osservatore Romano sigue con discreción la evolución del caso Nisman y la causa por el atentado a la AMIA, por lo que el martes publicó una nota titulada ‘Justicia fallida‘. El artículo es una entrevista a Sergio Burstein, de la asociación de familiares de víctimas de la AMIA, en la que el dirigente judío solicita una audiencia con el Papa.
‘Tenemos la necesidad de volver a verlo y compartir con él la inquietud de estos días para encontrar en sus palabras tranquilidad para nuestra lucha‘, subrayó al recordar el encuentro que mantuvo junto con otros familiares el 5 de julio del 2013.
En este contexto, llamó la atención que la presidenta electa de la resistencia iraní Maryan Rajavi haya acercado días atrás a Francisco un mensaje donde recuerda que Nisman estaba convencido de que la ‘atrocidad‘ de la voladura de la AMIA fue ‘decidida, organizada y perpetrada por los líderes del régimen antihumano que gobierna a Irán‘ y lamentó que el Gobierno argentino ‘no haya apoyado‘ los pedidos de captura internacional contra los líderes del régimen.
Rajavi también le pidió a Francisco que intervenga para que este crimen de lesa humanidad, que en 1994 se cobró 85 víctimas mortales en Buenos Aires, ‘no quede detrás de una cortina de secretos y sin justicia‘. La Justicia tienen ahora la palabra para que la causa AMIA no quede oculta en ‘las sombras de la impunidad‘, como reclamaron los obispos.

